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Untar con chili el tampón de tu novia: la última broma misógina de Internet

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Esto es lo que pasa cuando las redes sociales se convierten en un invernadero de humillación

Margaryta Yakovenko

25 Mayo 2016 17:51

Desde que YouTube se instaló en Internet, las bromas de mal gusto no han dejado de proliferar como setas en octubre recaudando millones de visitas. Pero hay algunos vídeos que cruzan la línea de lo decente y, casualmente, casi siempre las víctimas más recurrentes son mujeres.

La última de estas bromas ha sido realizada por el youtuber británico Brad Holmes. A Holmes le ha parecido muy gracioso untar con un chili un tampón de su novia Jenny Davies y esperar a que ella se lo pusiera para luego grabarla, subirlo a Facebook y recoger millones de visualizaciones de individuos que como él disfrutan con el sufrimiento ajeno.

En el vídeo, se veía a Davies quejándose del dolor insoportable y el enrojecimiento que sentía después de haberse puesto el tampón en una zona tan sensible como la vagina. "Me arde la vagina", dice ella mientras su novio se parte de risa. Después, Davies, de un portazo, cerraba la puerta del baño en la cara de Holmes.


A Holmes le ha parecido muy gracioso untar con un chili un tampón de su novia y esperar a que ella se lo pusiera para luego compartir su reacción en YouTube


La larga lista de vídeos denigrantes del youtuber dirigidos a su propia novia no queda ahí.

A Davies se le ha hecho creer que su novio la estaba engañando con otra, se le ha cortado el pelo sin su consentimiento mientras dormía, se le ha pedido matrimonio fake con una bolsita de té en vez de un anillo y se han llegado a subir vídeos de ella calificándola como "La mujer más tonta de Gran Bretaña".

Todo para ¿generar unas pocas risas? ¿Dinero?

El fenómeno de los vídeos misóginos no queda solo allí. Todos recordamos el vídeo de Roman Atwood en el que finge lanzar a su hijo pequeño del segundo piso de la casa ante la estupefacta mirada de su novia Brittney. 44 millones de visualizaciones.



O los vídeos de Sam Pepper pellizcando traseros femeninos que recaudaron millones de visitas con una "broma" que no era más que un burdo y flagrante asalto sexual subido a YouTube.



En general, tal como afirma Samantha Allen en una reciente columna para The Daily Beast, las bromas ya son de por sí el género humorístico más burdo y bajo de todos, pero estas bromas misóginas perpetúan además otras dos realidades.

La primera es que casi siempre, las bromas más vistas, son las que se gastan a las mujeres. Bromas viles, sin gracia, absurdas y muchas veces sexistas y humillantes donde se nota que mientras el bromista se ríe, ella está muy molesta.

La segunda realidad es que en la subcultura de las bromas denigrantes, los mayores bromistas son siempre ellos, poseedores de un sentido del humor poco inteligente que raya el capullismo más infame.


En la subcultura de las bromas denigrantes, los mayores bromistas son siempre ellos, poseedores de un sentido del humor que raya el 'capullismo' más infame


Un argumento a favor de este tipo de vídeos puede ser el de que, en realidad, la víctima no es tal, sino que desde el primer momento formaba parte del complot. O que la broma es un montaje, un fake en el que el tampón enchilado nunca llega a tocar la piel de la vagina.

Genial. Aún siendo fake, el hecho es que en todos los ejemplos puestos anteriormente, ella es la que sufre.

Ella es el objeto de las risas.

La misoginia predomina hasta en el humor.


El caso Holmes-Davis podría ser perfectamente un montaje. Los seguidores de sus bromas sin gracia no lo son. Aún así, aunque Holmes defendió en un primer momento su derecho al humor, hace unos horas borró el vídeo del chile y el tampón de su Facebook


El caso Holmes-Davies podría ser perfectamente un montaje. Los seguidores de sus bromas sin gracia no lo son. Aún así, aunque Holmes al principio defendió su derecho al humor, hace unos horas borró el vídeo del chile y el tampón de su Facebook.

"Mirándolo desde una perspectiva diferente, puedo ver que el material de la publicación, falso o no, no era correcto", escribió Holmes.

"No quiero que nadie intente hacer la broma porque es una estupidez absoluta y pido mis disculpas a quien se haya podido sentir ofendido", comunica en el mensaje colgado en su muro.


Por cierto, Sam Pepper, el youtuber acusado de abuso sexual por pellizcar traeros en la calle, borró hace unas semanas todo el contenido de su página de YouTube pidiendo a sus seguidores una segunda oportunidad para enmendarse.

Esperamos que ninguno de los dos vuelva a caer en la misoginia cuando pretendan hacer humor.


Humillación a cambio de miradas gratuitas

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