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La UE obliga a España a tomar medidas contra la amenaza invisible del radón

Tras tres décadas de alertas científicas ignoradas, el Gobierno deberá hacer frente a este gas cancerígeno que se acumula en el interior de las casas de media España

Tras años de inacción, el Gobierno de España deberá hacer frente a la amenaza radiactiva que se cuela en buena parte de los hogares de la Península.

A partir del próximo año, la Unión Europea obligará a realizar mediciones periódicas de radón, un gas tóxico que emana del subsuelo granítico. El peligro se encuentra en que esta clase de roca, al contener uranio, expulsa al aire partículas cancerígenas que son perjudiciales cuando se acumulan en altas concentraciones en viviendas y oficinas —sobre todo en sótanos y plantas bajas—, los lugares en los que pasamos más horas.  

Al inhalarlas, estas partículas —invisibles, inodoras e insípidas— se instalan en las células que cubren las células pulmonares, multiplicando el riesgo de desarrollar un tumor. Se estima que es la segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaco y que puede ser la primera para las personas no fumadoras.

Según el Consejo de Seguridad Nuclear, las áreas españolas de más riesgo por radón se encuentran en Castilla y León, Extremadura y Comunidad de Madrid, siendo Galicia el territorio donde existe una mayor exposición. Este mapa radiactivo explica por qué las mujeres de la provincia de Ourense son las ciudadanas que más padecen esta enfermedad.

Pero las nefastas estadísticas se pueden revertir. La normativa aprobada por la Unión Europea en 2013, que entra en vigor al año que viene, establece medidas de protección para frenar la entrada de este gas a las casas. Se deberá actuar en aquellos lugares en los que se alcancen los 300 becquerelios por metro cúbico, unidad de medida de este tóxico, y se obliga a edificar en el futuro siguiendo requisitos que aseguren una mayor protección en el interior de los inmuebles.

Algunos expertos, como los del Laboratorio de Radón de Galicia, han celebrado esta decisión, aunque la tachan de "insuficiente". Consideran que el nivel de 300 becquerelios es demasiado permisivo. En Estados Unidos ese umbral se sitúa en los 148 becquerelios y la Organización Mundial de la Salud pone el límite en 100. Teniendo en cuenta estas fronteras, estremece que en casas gallegas se hayan llegado de detectar entre 3.000 y 4.000 becquerelios.

Hasta ahora las autoridades españolas habían mirado para otro lado. A partir de 2018, no quedará más remedio que hacerle frente al radón.

[Vía El País]

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