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Trump quiere eliminar los viajes a Cuba y cualquier relación económica con la isla

Mientras, florecen las relaciones con Arabia Saudí o Filipinas.

Ni viajes de ocio ni relaciones económicas. Trump sigue con su particular cruzada de desmontar el legado de su antecesor Barack Obama. Ahora le ha tocado el turno a Cuba. El presidente de Estados Unidos ha anunciado la marcha atrás del proceso de apertura con la isla, iniciado hace 30 meses por Obama.

Mientras florecen las relaciones con Arabia Saudí o Filipinas, el presidente americano planea cortar lazos con la isla alegando motivos de "derechos humanos". Trump asegura que el régimen castrista es represivo y no va a favorecer su crecimiento económico. "La política de Obama solo ha servido para incrementar la represión. Vamos a dar marcha atrás y dar el poder al pueblo cubano frente a los elementos represivos del régimen. Habrá cotas, de forma que si hay liberación de presos o elecciones, avanzaremos", señalaba ayer un portavoz de la Casa Blanca.

Según algunos analistas como Marguerite Jimenez, de la Washington Office on Latin America y citada por BuzzFeed, el verdadero motivo es otro: contentar a los sectores anticastristas de Florida que los respaldaron en las elecciones. El apoyo del senador de Florida Marco Rubio y del congresista Mario Diaz-Balart, ambos hijos de cubanos inmigrantes, fue de gran ayuda para conseguir el voto del estado de Florida, clave para ganar las elecciones.

Según algunos analistas, el motivo de Trump para estas medidas no es la violación de los derechos humanos en Cuba, si no un favor devuelto a los sectores cubanos exiliados que le apoyaron en las elecciones

Bajo la careta de los derechos humanos y la democracia, Trump planea limitar los viajes a la isla y eliminar todo flujo comercial con el Grupo de Administración Empresarial (Gaesa). Este conglomerado está controlado por las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia y podría suponer el 60% de la economía cubana.

Con su candado comercial, toda transacción financiera con el conglomerado militar se verá afectada: hoteles, supermercados, cadenas de ropa, recepción de remesas, restaurantes o alquiler de inmuebles verían reducidos sus ingresos. Estos sectores, pese a estar controlados por las fuerzas armadas, pertenecen a pequeños y medianos empresarios.

La otra medida es limitar, todavía más, los viajes a la isla. Pese a que el turismo seguía prohibido con Obama, los desplazamientos se dispararon gracias a la creación de "categorías de viaje": desde visitas familiares hasta proyectos humanitarios. La laxitud administrativa permitía que casi cualquier estadounidense pudiese visitar Cuba.

Ahora Trump va a exigir mayor control administrativo y la supresión de la categoría de viaje más extendida, la de "persona a persona" que permite desplazarse a Cuba alegando motivos educacionales. Se salvan, eso si, los viajes familiares de cubanoamericanos. También se mantienen las remesas, los vuelos comerciales y el tráfico de cruceros así como la política de pies secos, pies mojados que permitía a los cubanos entrar sin visa en EEUU.

En las próximas semanas, Trump definirá más detalladamente las medidas que conforman este nuevo proceso de marcha atrás a la apertura y vuelva al aislamento de la isla. "Mientras no haya libertad, se restablecerán restricciones", afirmaba ayer el portavoz de la Casa Blanca.

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