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Trump resucita la construcción de los polémicos oleoductos Keystone XL y Dakota Access, vetados por Obama

Las obras, paralizadas por la Administración Obama, atraviesan zonas sagradas ancestrales de los Sioux y suponen un grave riesgo para el ecosistema y la forma de vida de los indios

Hoy es un día triste para los activistas nativos estadounidenses. El presidente Donald Trump firmó ayer martes dos decretos que reactivan la construcción de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access, dos proyectos contra los que los indios sioux habían luchado en los últimos años y que fueron bloqueados por la administración Obama.

Trump solo ha tardado cinco días en comenzar a revertir parte de los esfuerzos medioambientales del anterior gobierno, cumpliendo así una de sus promesas electorales. Durante la campaña, el político republicano expresó repetidamente su deseo de resucitar la construcción del oleoducto Keystone XL, vetado por el gobierno de Obama en 2015.

En el momento de la firma de los dos decretos, el mandatario manifestó su intención de construir oleoductos en Estados Unidos que contribuyan a la creación “28.000 estupendos empleos en la construcción”. Además, también expresó su deseo de “reducir las regulaciones innecesarias. Necesitamos normas de verdad, pero que tengan sentido”.

Según Trump, las normativas medioambientales actuales se encuentran “fuera de control”.

El presidente Donald Trump firmó ayer martes dos decretos que reactivan la construcción de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access

Con esta decisión, Trump ha reactivado el debate entre los partidarios de los oleoductos y sus detractores. Mientras que los primeros creen que estos proyectos incurrirán en costes de energía menores y generarán puestos de trabajo, los segundos opinan que estas construcciones suponen una amenaza para el medio ambiente y para los habitantes de los territorios por los que discurren.

En concreto, las tribus de nativos americanos. En el caso del Dakota Access, el oleoducto pretendía cruzar tierras ancestrales de la tribu sioux de Standing Rock. La construcción, con capacidad para transportar alrededor de 470.000 barriles de petróleo desde Dakota del Norte hasta Illionois, iba a discurrir por debajo del Lago Oahe, un embalse del río Missouri que provee de agua a los habitantes de la tribu. Esto supondría un grave riesgo medioambiental ya que, en el supuesto caso de una fuga, el vertido contaminaría la fuente de agua de la reserva.

Debido a esta situación, los sioux iniciaron una serie de protestas destinadas a paralizar la construcción del oleoducto. Estas manifestaciones de Standing Rock se consideran las protestas más populares y duraderas del activismo indio y consiguieron reunir a más de 300 tribus junto a varios cientos de ecologistas, entre ellos alguna que otra cara famosa.

Todos ellos acamparon en la reserva de Standing Rock y pidieron al Gobierno norteamericano que parara el oleoducto. En diciembre del año pasado, tras varios meses de lucha, por fin lo consiguieron.

   

"Donald Trump lleva apenas cuatro días en el cargo y ya ha demostrado ser una peligrosa amenaza para nuestro clima, tal como temíamos que sería"

Por otra parte, el Keystone XL es un oleoducto que pretende transportar petróleo desde Canadá al Golfo Pérsico pasando por Dakota del Norte. A diferencia del Dakota Access, el Keystone XL no afectaba directamente a las tierras sagradas de los sioux pero suponía una amenaza medioambiental igual de peligrosa.

La megaestructura de más de 1.900 kilómetros se proyectó para transportar 830.000 barriles diarios de crudo sintético y bituminoso diluido, un tipo de petróleo considerado altamente contaminante. Además, pasaba por espacios naturales protegidos que quedarían dañados de forma irreversible en el caso de una fuga de combustible.

El proyecto también fue paralizado en 2015 por el Gobierno de Obama. “Si queremos prevenir los peores efectos del cambio climático antes de que sea demasiado tarde, el momento de actuar es ahora”, declaró Obama en su momento. Obama calificó el debate en torno al oleoducto como un “símbolo” ya que con esa decisión Estados Unidos consolidaba su liderazgo en materia medioambiental de cara a la cumbre del clima de París que se celebraba ese mismo año.

Dos símbolos, el Keystone XL y el Dakota Access, que el gobierno de Donald Trump ha tardado solo cinco días en destruir por completo.

"Donald Trump lleva apenas cuatro días en el cargo y ya ha demostrado ser una peligrosa amenaza para nuestro clima, tal como temíamos que sería", señaló Michael Brune, director del Sierra Club, una de las organizaciones de defensa del medio ambiente más antigua de Estados Unidos, según recoge la BBC.

Por su parte, los grupos ecologistas mantendrán su oposición a los dos proyectos y los representantes de las tribus sioux afectadas pretenden impugnar los oleoductos en los tribunales. Porque como mantiene el jefe de la tribu Sioux de Standing Rock, “los estadounidenses saben que ese oleoducto fue redirigido de forma injusta hacia nuestra nación y sin nuestro consentimiento".

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