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Topless, mestizaje y deslocalización: American Apparel contraataca

Después de los chichis sin depilar llega una campaña sobre el siempre polémico "made in"

Una modelo con rasgos de Oriente Medio permanece en topless, y sobre sus pechos leemos el siguiente eslogan en helvéticas: “Hecho en Bangladesh”.

Así es la última campaña publicitaria de American Apparel, la firma de ropa conocida por sus estrategias de comunicación siempre polémicas, y en ella su referente salta a la vista.

En abril de 2013, los talleres de confección con sede en Bangladesh aparecieron en los titulares de todo el mundo debido al derrumbe del Rana Plaza Building (que produce para las marcas JC Penney y Mango).

El resultado fueron más de 1.000 muertes.

Lo que podría parecer una vuelta de tuerca sobre en la denigración de los trabajadores explotados por grandes marcas textiles, y por tanto una estrategia abocada a un aluvión de críticas, ha sido deliberadamente pensado por los asesores de imagen de American Apparel: la prenda que luce Maks —la modelo del anuncio— está fabricada en Estados Unidos, al igual que todas las de esta marca, que se congratula de pagar salarios justos a sus trabajadores, brindar el acceso a servicios sanitarios y no deslocalizar sus talleres industriales para abaratar costes.

La marca de fast fashion combina el cartel con una presentación de Maks, vendedora de American Apparel. Ella nació en Dhaka, y pasó de ir a la mezquita junto a sus padres a mudarse a Marina del Rey, California, donde mantuvo su fe islámica hasta la escuela secundaria. Entonces necesitó forjar su propia identidad y distanciarse de las tradiciones de sus antepasados. Ahora explora su vida de una forma poco convencional en el mosaico cultural de Los Angeles, por lo que accedió sin reservas a posar para esta campaña.

Si algo caracteriza los carteles de esta marca es una buscada naturalidad y la elección de modelos con una belleza menos estereotipada de lo habitual (que incluye a octogenarias si la situación lo precisa). Pero por supuesto, las preguntas que pueden derivarse de una estrategia así son varias: ¿era necesario el uso de una chica en topless para difundir un mensaje crítico, cuando sus modelos masculinos siempre resultan recatados?, ¿y por qué sus modelos siempre son tan perfectas?, ¿será irreversible el interés de las grandes marcas por la sostenibilidad?

Y ante todo, y lo más importante: ¿es esta campaña una genialidad, o todo lo contrario?

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