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Tom Pérez: la débil baza de los Demócratas para hacer frente a Trump

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¿La peor pesadilla de Trump?

Rafa Martí

02 Marzo 2017 06:00

Cuando Tom Pérez ganó las elecciones para ser el nuevo presidente de la Convención Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés), dijo que se convertiría en "la peor pesadilla de Trump". Pero eso lo dijo él. Trump no tardó en contestarle en un tuit en el que disparó que los Demócratas no podían haber elegido mejor a su líder, porque los suyos, los Republicanos, les iban a seguir barriendo.

Casi la mitad de los Demócratas compartían lo mismo: Tom Pérez no era más que la repetición del error que le costó a Hillary Clinton las elecciones de noviembre, un tipo del establishment llamado a unificar a un partido que se debatía entre seguir en la misma línea o dar un giro radical a la izquierda para hacer frente a los cuatro (u ocho) años que vienen.

El pasado 25 de febrero, Pérez se impuso por un apretado margen en la segunda vuelta a Keith Ellison. El ganador, de origen dominicano, contaba con el apoyo de Hillary Clinton y Joe Biden. El segundo, negro y musulmán, con el lema “El partido de la gente y no de las grandes fortunas”, contaba con el apoyo de Bernie Sanders y de Elizabeth Warren. Esta última es una de las voces progresistas más destacadas del partido, cuyas intervenciones en las vistas orales del Senado contra banqueros como John Stumpf de Wells Fargo o la nueva secretaria de Educación de Trump, Betsy DeVos, se han convertido en éxitos virales.



En un gesto llamando a la unidad y para hacer frente al “anatema” de Trump, Pérez ha nombrado a Ellison como su segundo hombre a bordo. Pero no es lo mismo. Muchos dentro del Partido Demócrata ven esto una repetición del continuismo que desplazó en su día a Bernie Sanders en las primarias demócratas y que este luego acató, dando su apoyo a la candidatura de Clinton.

Para los críticos a la izquierda del partido, la crisis no podía estar en un momento más profundo en los 189 años de historia de la formación, cuando desde 2009, según The Economist, han perdido 1.000 asientos en cámaras legislativas estatales, más de doce gobernadores de estados, numerosos ayuntamientos y, sobre todo, las últimas presidenciales contra Trump.

Sin embargo, otras voces se alzan por respetar la decisión del partido y de trabajar en construir una oposición unida frente a Trump desde la figura de Pérez. Michael Tomasty escribe en The Daily Beast que Pérez, a pesar de formar parte del establishment, no es ni mucho menos una esperanza banal, y su trabajo en los años anteriores parecen darle un voto de confianza.

El abogado de origen latino fue Secretario de Trabajo durante la segunda legislatura de Obama, un tiempo en el que destacó por medidas como reglas más ambiciosas para la remuneración de las horas extra. Durante la primera legislatura de Obama, Pérez ejerció como Fiscal Adjunto para los Derechos Civiles. Desde esta posición enjuició al sheriff de Arizona Joe Arpaio por la violación de los derechos de los presos e inmigrantes. También sacó adelante la Ley Shepard-Byrd contra los delitos de odio en 2009, en beneficio, sobre todo, de la comunidad LGTB.

Después de las elecciones del DNC, el exalcalde de Chicago y primer Jefe de Gabinete de Obama, Rahm Emanuel, dijo que los Demócratas tenían que tomarse un “tranquilizante”. “No somos suficientemente fuertes para permitirnos luchas internas”, aseguró en una confetrencia en la Universidad de Stanford.

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