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Todd Solondz y la revancha de los nerds de instituto

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Bienvenidos (otra vez) a La Casa de Muñecas

Luna Miguel

28 Octubre 2014 16:11

Guirnaldas en el pelo, unas gafas descomunales, jerséis de unicornios y tops más propios de una Barbie vaquera que de una chica de doce o trece años. Ahora esta indumentaria podría pasar por la de cualquier hipster loca que ha salido dispuesta a darlo todo en una fiesta del Raval, sin embargo, quien conozca al personaje de Dawn Weiner, sabrá que ella sufrió mucho por su aspecto de niña incomprendida. Pero no pasa nada, porque como señaló brillantemente Moderna de Pueblo en el cómic “Cooltureta”: las nerds de ayer son las modernas de hoy, pues nada mola más en nuestros tiempos que tener la actitud y la indumentaria de un inadaptado social. 

En esta especie de revancha llevada a las armas por los pobres freaks de secundaria tiene mucho que ver Todd Solondz. Después de casi veinte años, el polémico director de cine retoma la narración de Welcome to the Dollhouse y anuncia que ya está trabajando en su secuela. Según el Hollywood Reporter, la francesa neurótica Julie Delpy formará parte del reparto, y además será la actriz Greta Gerwig (Frances Ha) quien vuelva a dar vida a la adolescente más especial pero a su vez despreciada y troleada de los años 90.

Así, el personaje de Dawn Weiner —también conocido como "Salchicha Vienesa", o como otra lista innumerable de horribles insultos— tendrá nuevo rostro, y quién sabe si también nuevo corazón. Hace ya demasiados años que todos los que la rodeaban se lo partieron: los niños que se metían con ella, su pequeño acosador problemático, sus cursis, repelentes y empollones hermanos, sus padres constantemente avergonzados, su imposible amor buenorro y, en general, su insulsa vida de estudiante en el seno de una familia acomodada de los Estados Unidos.

Guirnaldas en el pelo, unas gafas descomunales, jerséis de unicornios… A pesar del odio que profesaba en la ficción, Dawn lo tenía absolutamente todo para enamorar a los que crecimos imaginando pandillas imposibles de adolescentes diferentes: los depravados de Kids, las lesbianas chonis de Fucking Amal, las enamoradizas Vírgenes suicidas, o incluso la tierna Christina Ricci de Buffalo’66. Irse de fiesta con todos ellos: eso sí habría sido una revolución. 

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