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Las adolescentes tienen un demonio en el corazón

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Se llama Mary MacLane y fue adolescente hace 100 años. Un día publicó sus diarios y su personalísima visión del mundo se convirtió en bestseller

Luna Miguel

13 Enero 2015 11:50

No hay mayor tragedia en el mundo que la de ser adolescente. O quizá si que exista algo más trágico, como por ejemplo tener 19 años y ser una mujer incomprendida en los inicios del siglo XX. Así, de condición femenina y a punto de cumplir los 20, es precisamente como se define Mary MacLane en las primeras páginas de su diario.

Puede que a primera vista el nombre de MacLane no nos diga nada, quizá porque cuando su figura se hizo conocida mundialmente y su primer libro se convirtió en bestseller en los Estados Unidos de la época, aquí, en España, nadie le hizo caso. Llega 100 años tarde, sí: pero llega incendiado y fulminante. Desde el próximo día 15 desembarcará en librerías de nuestro país su Deseo que venga el diablo (SeixBarral), un diario oscuro en el que la tragedia de estar vivo en un mundo hostil es el tema que araña cada una de sus páginas.

Porque no hay mayor mal que el de ser un joven con inquietudes y con el corazón tembloroso, ahí quedan los versos y las patadas de nombres como los de Arthur Rimbaud, Félix Francisco Casanova o Carmen Jodra. Niños y niñas terribles de la historia de la literatura en cuyas letras hay un pequeño tufo a infierno. Un pequeño patio de juegos rodeado por las llamas en donde ellos juegan a ser adolescentes y a ser adultos a la vez.

En realidad, el odio y el amor desmedido que experimentan es una garantía, una puerta de entrada por todo lo alto a ese mundo maldito que desean retratar y al que desean pertenecer con todas sus fuerzas. Mary MacLane, como ellos, decide afilar los dientes y empezar a contar sin vergüenza y con lirismo todos y cada uno de sus decaídos, o altivos o enamorados sentimientos. Su estilo personalísimo y su intimidad bestial le ayudaron a ser reconocible, a ser única, a ser imitada hasta la saciedad.

¿La primera bloguera de la historia?


Si en vez de a principios del siglo XX la autora de Deseo que venga el diablo hubiera vivido hoy, lo más seguro es que su nombre fuera reconocido como el de una de las blogueras más importantes del momento. Quizá sus frases irónicas y burlonas sobre la soledad y la feminidad cabrían en unos cuantos tuits compartidos hasta la saciedad por sus seguidoras, o quizá sus selfies en bibliotecas, lagos oscuros y habitaciones blancas impregnarían un muro de un perfecto Instagram.

Mary MacLane protagonizaría portadas de revistas como Jalouse, pasaría el día comentando los capítulos de Girls, y también dejaría que artistas como Aleksandra Waliszewska ilustraran sus libros. MacLane sería la líder de la literatura alternativa del momento, y sin embargo sería un bestseller. De hecho en su tiempo MacLane fue absolutamente todas estas cosas, aunque con distintos nombres y medios.

La modernidad que desprenden las páginas de su diario es algo que hasta la crítica hipster Emily Gould ha reseñado de la reedición que se acaba de hacer de éste en los Estados Unidos. Una sinceridad y una prosa versificada recuerdan aquí un estilo parecido al de un blog.

Por eso, cuando hoy se habla de MacLane, muchos se refieren a ella como una especie de bloguera adelantada a su tiempo. Como la primera bloguera de la historia que, sin saberlo, configuró un lenguaje propio que cien años más tarde se extendería y predominaría entre miles y miles de chicas obsesionadas con llenar de sangre, amor y vísceras sus espacios online.

Habla el Diablo

Como un Xavier Dolan en J’ai tué ma mère, en estas líneas Mary MacLane se sienta frente a una videocámara ficticia y narra por qué se siente especial, o por qué se siente salvaje. Como una Sylvia Plath en La campana de cristal, en estas líneas Mary MacLane es una chica altiva, solitaria, un poco prepotente. Como una Sharon Olds en Satán dice, en estas líneas Mary MacLane consigue hablar con el ser más oscuro y despiadado del universo. Con un diablo al que invoca en cada capítulo, constantemente, retando a las leyes de la naturaleza y deseando que le ayude a ser libre, y a desprenderse de todos los males que su espíritu juvenil y femenino le han traído.

En este libro bruto, ansioso y divertido terminamos por descubrir que quizá sea cierto eso de que las adolescentes tiene dentro de su corazón a un ser satánico. Ese que con los años el humor vence o sosiega. Ese que las grandes voces de la literatura supieron escupir desde muy pronto para azotar al lector y abrirle los ojos. Para infectar con belleza endiablada nuestra sangre, y hacernos enloquecer.


¿Literatura o exorcismo?



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