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Cuando el ácido se convirtió en promesa de un sexo espectacular

Verano del amor, LSD y revistas eróticas: crónica de un trío infalible

¿Alguien duda de que el Verano del amor fue, más bien, el Verano del sexo a tutiplén?

¿Que aquel sueño de fraternidad, amor libre, antimilitarismo, ocio expansivo y búsqueda espiritual no hubiera llegado a ser sin la ayuda de las drogas?

La editorial Taschen ha decidido anudar esos dos hilos en Psychedelic Sex, un tomo de más de 400 páginas que explora la influencia de la cultura psicodélica en la industria editorial dedicada en aquellos últimos años 60 y primeros 70 a animar al placer de la carne. Dicho en cristiano: Psychedelic Sex cuenta  cómo las revistas eróticas de la época también se tiñeron de ácido.

Pongamos en marcha nuestra desvencijada máquina del tiempo. Verano de 1967. Miles de jóvenes de todos los rincones del mundo se congregan en torno al distrito de Haight-Ashbury en San Francisco. Han acudido allí con ganas de formar parte en la experiencia hippie. Entre la multitud hay de todo: peludos fascinados con su mensaje de paz y amor, estudiantes con ideologías antisistema, hipsters y vagabundos del Dharma tras la pista del verdadero existencialismo, adolescentes huídos de casa sin ningún lugar mejor donde dejarse caer muertos, turistas ociosos e incluso jóvenes reclutas en busca de un buen rato. Todo buscaban, en mayor o menor medida, ser parte de aquella utopía cultural que estaba floreciendo entre collares de flores, canutos de hierba, dosis de LSD y proclamas a favor de la liberación sexual.

La juventud libre quería probar a dirigir su vida. Pero con su reto al sistema también surgía un nuevo mercado: mientras ellos se abrazaban, se drogaban y bailaban desnudos alrededor del fuego, otros urdían nuevos planes para recuperar a esa masa de jóvenes como reclamos publicitarios y nuevos consumidores de lo que fuera; también de porno. ¿Cómo? Tratando de recrear de forma visual, sobre el papel de sus publicaciones, las maravillosas sensaciones que esos jóvenes decían experimentar bajo los efectos del ácido.

Nacía así la idea del 'sexo psicodélico', y no pocos hippies se apuntaron a posar para aquellas publicaciones, contentos y contentas de ver cómo alguien estaba dispuesto a soltarle unos billetes por quitarse la ropa. Total, ya lo estaban haciendo cada día en happenings, parques y calles.

Psychedelic Sex verá la luz el próximo mes de marzo. De los textos y del trabajo de recopilación de las imágenes que se incluyen en la obra se han ocupado el coleccionista Eric Gotland y Paul Krassner, el "padre de la prensa underground", según la revista People, además de uno de los fundadores del Youth International Party (el partido de los yippies) y también miembro de los Merry Pranksters de Ken Kesey. La edición corre a cargo de Dian Hanson, la mujer responsable de títulos tan ineludibles como The Big Penis Book, The Big Book of Pussy, Outlaw Biker y Terryworld.

La Era de Acuario demandaba nuevas representaciones de lo erótico. Gracias al ácido... nos quedamos en esto.

El amor libre, de venta en quioscos

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