Actualidad

Tarantino se pone romántico y opina que el cine digital es una mierda

El director carga contra la moda de rodar y exhibir películas en soportes digitales y la renuncia al celuloide

En la historia del cine ha habido dos grandes transiciones técnicas: la primera fue la del paso del mudo al sonoro, y la segunda la del cambio del blanco y negro al color. Eso no significa que se hayan dejado de hacer películas mudas ( The Artist, por ejemplo), ni que se haya abandonado el blanco y negro ( The Artist, por ejemplo), pero está claro que el paradigma más extendido es el cine sonoro en color. Hasta que llegó el nuevo cambio tecnológico, que no solo tenía que ver en cómo el sonido o la imagen se grababa en el celuloide, sino en el mismo abandono del soporte que dio origen al cine.

Estamos en el momento en el que pasaremos del cine analógico al digital. Y parece que este cambio es imparable. Grandes directores del momento, como Peter Jackson, David Lynch o David Fincher, ya no quieren oír hablar sobre de la vieja rutina de los rollos de celuloide, las tomas que como mucho podían durar 15 minutos y el repaso cada mañana de los ‘dailies’. Prefieren las cámaras digitales, rodar todo lo que se quiera sin necesidad de parar, la edición en ordenador y, por supuesto, las facilidades que se obtienen con el frame digital para incorporar nuevas clases de efectos especiales o el recurso 3D. El cine se encamina hacia aquí, y es cuestión de tiempo que los nostálgicos resistentes del celuloide —Christopher Nolan o Quentin Tarantino, por ejemplo— cambien de opinión o se extingan.

Tarantino se rebela

Quizá tengan que morir, porque Tarantino no aprueba en absoluto el cambio al digital, ni en la filmación ni en la exhibición. “Por lo que entiendo, la proyección digital es la muerte del cine tal como yo lo he conocido siempre. El hecho de que la mayoría de las películas no se muestren en el cine en 33 milímetros significa que hemos perdido la guerra. Una proyección digital es como poner la televisión en público. Lo que yo conocí como cine, eso está muerto”. La culpa de todo, quizá, habría que achacársela a George Lucas: cuando rodó la precuela de Star Wars, Lucas insistió en que las películas tenían que empezar a proyectarse en digital en los cines —es decir, nada de cinta magnética, sino como poner un DVD de altísima resolución—, y todo para conseguir un sonido más limpio y una imagen más impoluta. Durante un tiempo, hubo protestas en la línea de Tarantino, hasta que el digital abarató costes y redujo tiempos de espera y el grueso de la industria se acomodó. Voces disidentes ya quedan pocas, pero todas de altura.

“Hace tiempo, al menos necesitabas una cámara de 16mm para hacer algo bueno, y para muchos de nosotros era como subir el monte Everest. Pero no me entra en la cabeza por qué un cineasta ya establecido y con recursos debería rodar sus películas en digital”, continuaba Tarantino, aprovechando la proyección de Pulp Fiction en Cannes con motivo del 20 aniversario de su película más representativa. “Ojalá llegue un día en el que entremos en un periodo de nostalgia romántica que suavice esta fiebre digital. Tengo la esperanza de que haya una generación futura mucho más inteligente que se dé cuenta de lo que estamos perdiendo. El mismo debate que en la música dividió a los fans del CD y del vinilo hace tiempo se da también en el cine. Y, efectivamente, el celuloide es mejor, pero también más caro. La experiencia demuestra, sin embargo, que siempre hay tiempo para un revival.

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar