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La poeta que se convirtió en sacerdotisa punk

Tálata Rodriguez está revolucionando el mundo de la poesía con su visión desenfadada, divertida y animada del género

Me encontraba en mitad de un recital de poesía joven en un café de Guadalajara, México, cuando de pronto apareció ella: una mujer blanquísima y llena de pecas, con un una voz fuerte y un precioso acento argentino. Ninguno de los asistentes sabíamos exactamente quién era. Su nombre, de hecho, no aparecía por ningún lado en los flyers que se habían repartido a la entrada, en donde se especificaban las señas y procedencias de cada uno de los participantes. Aquella mujer salió de la nada, y aunque su acento tenía un color distinto y desconocido entre los jóvenes poetas mexicanos y españoles que allí se habían reunido, ella consiguió dejarnos a todos con la boca abierta.

Palabras malsonantes, alcohol, soledad, chicas locas en Nueva York, sexo, cotidianidad. De eso y de muchas cosas más hablaba ella, sin micrófono, sin papel alguno en la mano y utilizando únicamente su memoria y su capacidad de improvisación. Los que la mirábamos y la escuchábamos podríamos intuir oleadas de poesía chocando en su cerebro y saliendo por su boca como si de una especie de sacerdotisa punk se tratara. De pronto, en un momento en el que la poeta argentina brillaba con más intensidad, uno de los participantes del encuentro cayó en la cuenta: ¡esta chica es Tálata! César Bringas, también poeta joven y descubridor del enigma, nos contó entonces que aquella autora era una célebre poeta involucrada en el mundo del slam, a la que llevaba siguiendo mucho tiempo.

Así que allí estábamos, por casualidad, delante de uno de los referentes mundiales de esta ola de nuevos poetas rockeros, para los que la voz y la musicalidad, y la actuación en directo tiene mucho más peso que el propio papel. Tálata Rodríguez, escritora argentina de origen colombiano, había llegado a Guadalajara como una de las invitadas de la FIL, ya que el pasado 2014 la célebre feria estuvo dedicada a Argentina como país invitado. Tálata también había asistido de manera casual a aquel café. Ella tenía ganas de mezclarse con los jóvenes poetas de la ciudad, y por eso le pareció divertido colarse entre los asistentes y animarse a recitarnos algunos de sus versos.

Al acabar su actuación, César Bringas se atrevió a saludarla. Él llevaba siguiéndola desde que la comenzó a escuchar por internet en 2013. Para él había algo mágico en la manera de hacer de esta poeta: “su poesía no es nada rígida”, me cuenta, “se puede interactuar con ella, y eso es lo que hace que sea tan divertido.” Tanto Bringas como Rodríguez son dos apasionados y dos comprometidos de esta manera de lanzar la poesía al mundo. Sin complejos, sin miedo a equivocarse y con la pasión de mostrar que hay muchas maneras de hacer en la lírica, más allá de los esquemas oxidados que todos conocemos.

Tálata Rodríguez se mezcló con la gente del café, y entonces hablamos y hablamos a propósito de temas comunes, como su pasión por Kenneth Goldsmith o como su fascinación por todo lo que está ocurriendo en México en relación a la literatura más nueva. Hace unos días, en Facebook, la autora anunció que pronto vendría a España para realizar algunas lecturas y para conocer Madrid. Por eso me decidí a mandarle unas preguntas a propósito de su trabajo y de su interesante visión de cuanto está ocurriendo ahora en el cambiante, ajetreado y precioso mundo de la poesía.

Me gustaría que me contaras cómo empezaste no ya a escribir poesía, sino más bien a declamarla, a hacer de ella algo vivo y sonoro, que se sale del papel. ¿Hay una tradición arraigada en Argentina, a este respecto?

Pues, en verdad, siempre me sentí inclinada a pensar qué pasa con la literatura cuándo no es libro, y a la inversa. Sin embargo, no fue sino hasta hace poco, que arribé de una forma bastante espontánea y colateral a la declamación. Como activista cultural organicé muchos eventos de música, de gastronomía, de poesía pero nunca había leído en ninguno de ellos. Tampoco había publicado. No me cerraba ni la idea del libro como destino final de los textos, ni la idea de la lectura como representación del poema. Venía escribiendo letras de canciones y viviendo en un musical, junto a un compositor. Cuando nos separamos, se fueron los instrumentos y la oportunidad de escuchar una voz con las palabras que escribía. Las palabras y yo nos quedamos solas, algo pasó.

Al final casi todo se puede resumir en un plano secuencia: un día por la mañana descubro que puedo decir mis poemas de memoria y suenan bien; después se los digo a unos amigos; más tarde, trabajando como bartender, le pregunté al organizador de un ciclo de poesía si me invitaba alguna vez, me dijo que participara esa misma noche. Y así comenzó. Luego, en otra declamación o desubique (como me gusta decirle) un videasta amigo me dijo que teníamos que hacer un video para que se notara el truco del decir de memoria, y ahí, un montón de inquietudes con las que venía trabajando consciente e inconscientemente desde hacía muchísimo tiempo, decantaron, mis investigaciones se concentraron, los puntos se conectaron, abrí el canal de Youtube y decidí que fuera un libro.

¿Qué otros autores son sus referentes?

Tengo muchas, muchísimas, y muy amadas referencias pero no son ni tan poéticas ni tan locales (gracias Youtube!). La declamación no es una tradición tan arraigada aquí en Argentina, lo es más, creo, en Colombia con el género de los cuenteros que está muy vivo. Sin embargo, hay un par de espíritus que tuve la oportunidad de ver y que invoco siempre, no tanto por haber sido declamadores, sino por tratar de hacer del momento de la "lectura" una instancia poética más, un nuevo poema. A modo de ejemplo, Marosa DiGiorgio, Federico Manuel Peralta Ramos, Vicente Luy. Mis referencias escénicas puntuales a la hora de la declamación provienen casi todas del punk y del rock Patti Smith, Lydia Lunch, Kurt Cobain, Albert Plá, MickJagger y Bob Dylan de los 60, Héctor Lavoe, Jhon Giorno, Amy Winehouse. Tracey Emin y Dalí.

Cuando nos vimos en Guadalajara, me hablaste de tu relación con Kenneth Goldsmith. ¿Qué piensas de su manera de concebir la poesía y la creación?

Tuve el agrado de participar en Colombia de un taller de increatividad dictado por KG. Fue fenomenal. No tenía idea de lo que iba a suceder,  así que era una página en blanco. ¡Eso creía! El laboratorio de increatividad fue como una luz negra sobre esa página en blanco: revelaba que estaba toda escrita ¡y llena de marcas! Además de ampliar mi panorama con muchas cosas que ignoraba, su forma de pensar la poesía y la creación me parece única, controvertida, profunda y necesaria. Punk. Afinidad natural: intento repetir casi textualmente algunas de las cosas que dijo KG durante ese laboratorio ("el historial de navegación del browser es el nuevo diario íntimo") y otras en la Feria del Libro de Guadalajara y siento que toco la guitarra eléctrica distorsionada: hay un público que realmente lo necesita, y otro, dispuesto a desconectar los equipos. Las teorías de KG tocan todos los puntos que me interesan ya no de la poesía, sino del arte en general: reciclaje, creatividad sin angustia, lo prescindible de las formas, lo simple, lo vital. Creo que todos estos puntos hacen al ser y la sensibilidad de "esta época que no tocó vivir" y que pensamos, por lo general, con los ojos de otros tiempos. 

En este sentido, tú eres una punk del género. ¿Algo está cambiando en nuestra manera de promocionar la literatura?

Algo está cambiando

en la literatura

definitivamente

Vienes a España, a un ciclo en Santiago de Compostela. ¿Qué esperas encontrar en esta tierra? ¿Qué autores españoles te interesan?

Estaré en España durante febrero, me han invitado a participar como parte de un ciclo llamado Mis documentos del Festival Escenas do Cambio en Santiago de Compostela, tierra de mis ancestros. Daré una "conferencia performática" llamada PADREPOSTAL basada en la relación estrictamente epistolar que mantuve con mi padre durante más de diez años (mi padre vivía en Colombia, mi país natal; yo en Argentina, mi país de residencia). Es un experimento que trabaja completamente por fuera del libro tanto en la concepción del relato (articulada con fotos, postales, cartas y objetos) como en su representación. Pertenece también a este ámbito de la literatura basura, residual, lo que va a parar a la papelera de reciclaje, o al tacho de la basura.

Tengo una formación de "rock en español", las primeras canciones que aprendí de memoria eran de Los toreros muertos, amo a Juan Antonio Canta y a Albert Pla. Por Albert conocí textos de Pepe Sales que me gustan mucho. Leopoldo María Panero, Gabriel Ferrater. Pues sí, me gusta mucho España. Espero actualizarme y conocer en este, mi primer viaje con vestuario de poeta, la movida del hoy en Madrid, Vigo y Santiago, los autores jóvenes que comienzo a leer gracias a "Los perros románticos", ¡cuánta ilusión me hace! Tengo además muchas ganas de ver a los amigos que tengo por allí, comer tapas, beber cañas y decir mucho "joder!", que me encanta.

Cuando los viejos modelos se tambalean, sólo una visión fresca y divertida de la literatura nos salvará la vida

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