PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

Este chip prodigioso pronto controlará todo lo que te rodea

H

 

Radios del tamaño de una hormiga para que los objetos del día día interactúen con nosotros

Natxo Medina

17 Septiembre 2014 09:49

Primero fue el internet común y corriente, el de buscar información sobre Star Wars y páginas porno. Después llegó el 2.0, el de las redes sociales, en el que ahora estamos inmersos. El próximo paso, que se comenta hace tiempo, será el 3.0, al que se conoce como “Internet de las Cosas”, o “Internet de Todo”. Un entorno interconectado en el que la comunicación entre las máquinas y nosotros mismos será constante y bidireccional. La visión parece sacada de 2001 o de esas películas retro-futuristas en las que un señor con mucha gomina en el pelo se comunica con su tostador, pero está más cerca de lo que te imaginas.

En los laboratorios de la Universidad de Stanford están desarrollando el transistor que podría hacer de este nuevo salto tecnológico una realidad. Un chip de silicio de 1 mm de longitud en el que se integran todas las funciones de una radio, es decir, recoger frecuencias y transmitir señales. Sin cables. Sin necesidad de alimentación externa. Y cuya producción sólo cuesta unos pocos céntimos.

La magnitud de este avance es algo difícil de procesar, así que lo resumiremos en un ejemplo. Ahora mismo podemos enviar comandos a través de internet con facilidad. Para ello usamos terminales móviles u ordenadores. ¿Qué falta pues para que podamos usar el móvil para comunicarnos vía internet con, por ejemplo, una bombilla y apagarla o encenderla? Un radiotransmisor diminuto que los conecte. Potencialmente, este nuevo invento podría ser la clave de esa comunicación.

Rompiendo esquemas

Su impulsor principal, el ingeniero electrónico Amin Arbabian, llegó a este descubrimiento repensando de cero la tecnología de radio existente hasta ahora. No sólo era una cuestión de reducir el tamaño de los componentes, sino de crear con ellos algo nunca visto. Algo que pudiera ser integrado en un sólo chip y suficientemente barato para su producción en una escala masiva.

En esos costes radica una de las explicaciones de por qué esta tecnología sobrepasa con mucho a otros transmisores inalámbricos como el Bluetooth. La producción a según qué escalas del último sería demasiado costosa ¿La otra? La eficiencia energética: mientras que el Bluetooth consume energía externa, estos chips se alimentan de las propias ondas que reciben. De necesitar baterías, cada uno de ellos podría funcionar durante más de 100 años con una sola pila de 1'5.

Al hablar de su invento, Arbabian se muestra cauto y se expresa con claridad de científico, pero se le nota la ilusión en los ojos. Y es normal, porque aparte de hacerse inmensamente rico, puede que haya cambiado el mundo para siempre.

Primero fue el internet común y corriente, el de buscar información sobre Star Wars y páginas porno. Después llegó el 2.0, el de las redes sociales, en el que ahora estamos inmersos. El próximo paso, que se comenta hace tiempo, será el 3.0, al que se conoce como “Internet de las Cosas”, o “Internet de Todo”. Un entorno interconectado en el que la comunicación entre las máquinas y nosotros será constante y bidireccional. La visión parece sacada de 2001 o de esas películas retro-futuristas en las que un señor con mucha gomina en el pelo se comunica con su tostador, pero está más cerca de lo que te imaginas.

share