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Spotlight o el retorno del periodismo al lugar que se merece

Martin Baron, editor del Washington Post y uno de los personajes retratados en la película, explica las claves del mejor filme del año según los Oscar

El Oscar a la mejor película concedido a Spotlight ha vuelto a llevar al periodismo al lugar que se merece. La cinta retrata la experiencia de un equipo de investigación del diario Boston Globe, que consiguió que 249 sacerdotes de la ciudad fueran llevados a los tribunales por pederastia.

Ambientada a principios de los 2000, la película en la que trabajaron actores como Mark Ruffalo o Michael Keaton está basada en personajes reales. En periodistas reales entre los que se encuentra Martin Baron, antiguo editor del Globe y actual del Washington Post.

Esta película es increíblemente precisa en su manera de retratar el periodismo, en particular el de investigación

Unos días antes de la entrega del galardón, Baron dedicó una columna a explicar su experiencia con la película. Y esto fue lo que dijo:

I.

“Tengo una deuda con todos los que han hecho una película que manifiesta, con una inusual legitimidad, cómo se practica el periodismo. Y, con una fuerza comedida, por qué es necesario”.

II.

“Mis primeros meses en el Boston Globe no fueron fáciles. No conocía a nadie en Boston más allá de una pareja que no había visto en años. Era un 'extraño' en la ciudad, no un 'recién llegado'. No hay duda de que mi comportamiento no fue el adecuado, tanto así que un reportero del Globe describió la atmósfera de aquellos momentos en la redacción como ' la búsqueda de la excelencia sin felicidad'”.

III.

“Josh y Tom –los productores– sabían más que yo mismo de lo que ocurrió en el Globe. Al leer el guion, aprendí muchas cosas”.

IV.

“Era fácil ser pesimista: (1) El asalto sexual de los niños y adolescentes es un tema difícil de asimilar para cualquier persona. (2) Esta película corría el riesgo de ofender a los católicos y su Iglesia. (3) La película se basaba exclusivamente en los personajes y el diálogo – no había acción ni efectos especiales; estaba lejos de la fórmula Hollywood. (4) Los periodistas suelen disgustarse. Las películas sobre periodismo a menudo han optado por llegar a la gran audiencia.

Y la razón final: Los católicos tenían un nuevo y popular Papa. ¿Cómo podría ser el momento para una película que señala a la Iglesia con un dedo acusador?”.

V.

“Pero acabó siendo un éxito. Cuando vi la película pensé en lo extraño que era todo esto: ¿Cómo había llegado el triste tema del abuso sexual a aquella extraña intersección con celebrities, paparazzis y entrevistas sobre la alfombra roja?

VI.

“Periodistas de todo el mundo han visto la película, y todos han reaccionado de la misma forma: esta película es increíblemente precisa en la manera en que retrata el periodismo, en particular el de investigación”.

VII.

“Aparte de la buena crítica, Spotlight ya ha cosechado un resultado gratificante. En correos electrónicos, Twitter y Facebook los periodistas se han declarado inspirados y homenajeados. Esto no es un asunto menor en una profesión que se lame las heridas por el efecto financiero traumatizante que ha significado internet”.

VIII.

“Un espectador me dijo por Twitter: ' he vuelto a recordar lo asombroso que puede llegar a ser el buen periodismo'”.

IX.

“Un periodista que fue a ver la película con su familia me dijo: ' mis hijos ahora piensan que soy guay'”.

X.

“Spotlight es una película, no un documental. Es fiel al esquema general de cómo se desarrolló la investigación en el Globe. Pero no es una recreación de cada conversación o encuentro. La vida no ocurre de forma la forma ordenada que se narra en una película de dos horas, donde se introducen de manera coherente personajes y temas importantes”.

XI.

“Hace trece años, recibí una carta del sacerdote Thomas P. Doyle, quien había librado una larga batalla en solitario dentro de la Iglesia, en nombre de las víctimas de abusos:

' El abuso sexual de niños y jóvenes por parte del clero, así como su encubrimiento, ha sido lo peor que ha sucedido en la Iglesia Católica en los últimos siglos. También ha sido la mayor traición de los sacerdotes a aquellos a quienes deberían proteger. Los niños católicos han sido traicionados, así como sus padres y amigos. Los buenos sacerdotes han sido traicionados y el público en general también lo ha sido. Esta pesadilla seguiría ocurriendo una y otra vez si no fuera por usted y el personal del Globe'.

Tras esto no recibí ningún premio, pero sentí una recompensa que durará para siempre”.

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