Actualidad

“Sin Snowden, el debate actual sobre privacidad en Internet no habría sucedido”

Hablamos con Dave Maas, uno de los integrantes de la organización que lidera el caso contra la NSA

Cuando el entusiasmo por WikiLeaks parecía enterrado en las catacumbas de la historia, llegó Edward Snowden y recogió el testigo. Este verano el informante volvió a señalar las prácticas dudosas de Estados Unidos a propósito de su acceso diario a millones de llamadas telefónicas. El tema, sin embargo, duró poco en los medios. Pronto la discusión en materia de política internacional se reorientó hacia Siria, su enigmático escape de gas y la urgencia de acabar con Assad y liberar a los rebeldes, en lo que prometía una acción relámpago al estilo kosovar. La burbuja de violencia tampoco tardó en apagarse. Lo mejor que podía pensarse del comportamiento de EEUU era lo que la semana pasada aseguraba el New York Times: “Obama describió Siria como uno de esos problemas infernales donde los riesgos son interminables y todas las opciones son malas”. Para el demócrata, la cosa siguió poniéndose fea y entonces apareció el asunto de las escuchas a gobiernos amigos de EEUU. La sospecha ya no recaía sólo sobre Siria. A la NSA también le interesaba saber lo que decían los aliados.

El debate sobre derechos digitales y privacidad casi siempre suele asociarse a cierto discurso paranoico, pero eso siempre es hasta que vuelve a saltar a los titulares. Desde San Francisco, la Electronic Frontier Foundation (EFF) lleva trabajando desde principios de los años noventa en la defensa de los derechos ciudadanos en el mundo digital. Preguntado por la historia de la organización, Dave Maas asegura que la EFF ya contaba en 2006 con pruebas de que la empresa de telecomunicaciones AT&T colaboraba con la vigilancia electrónica ilegal. Actualmente Maas y la EFF aseguran liderar el combate contra la vigilancia masiva de la NSA. Maas sabe que los documentos filtrados por Snowden han sido de importancia capital para su causa: “sin él, el debate en marcha sobre la privacidad no habría sucedido”. Éste ha dejado de ser un tema que interese sólo a los teóricos de la conspiración.

“Cuando las revelaciones empezaron, buena parte de la sociedad, aunque aún minoritaria, se alarmó. Con cada nueva revelación estamos viendo un interés creciente que está llevando a muchos a la acción. Esto es algo que puedes ver no sólo en las encuestas, sino en los movimientos grassroots y netroots, en red o no”.

Si se trata de evaluar los últimos titulares procurados por el gobierno de Obama, así se trate de Oriente Medio o de las escuchas a gobiernos aliados, Maas prefiere no pronunciarse: “no es propio que hagamos comentarios al respecto”. Lo mismo con WikiLeaks: “la historia mostrará el impacto de la organización. En cualquier caso, defendemos los derechos de WikiLeaks a publicar en red”.

La EFF cuenta con un vasto equipo de abogados que defienden a individuos y organizaciones, entre las cuales hay más de veinte que han demandado a la NSA, y también mantiene un equipo dedicado a despertar el interés de la sociedad. Su enemigo es el “nihilismo en materia de seguridad: la privacidad y la seguridad pueden conseguirse; es innegable, además, que hay un movimiento popular y político creciente que exige transparencia y responsabilidad”.

Y mientras las demandas de la EFF avanzan, la gran pregunta aquí es: ¿puede combatirse el poder desde dentro del sistema, o se trata de denuncias sólo simbólicas?

“Te daré una prueba: en marzo, meses antes del escándalo de Snowden, un juez de California dictaminó que las 'national security letters' son constitucionales en uno de los procesos de la EFF. Otro ejemplo: la 'enmienda Amash', contra los programas de vigilancia, que estuvo a punto de incorporarse, y, de hecho, podría hacerlo si volviese a estar sobre la mesa. Estamos viendo un montón de legislación nueva en el congreso. La reforma está por llegar”.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar