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Así funciona la tecnología que te permite poner todas esas caras en Snapchat

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A todos nos gusta el filtro del perrito pero, ¿sabes cómo funciona?

PlayGround

04 Julio 2016 12:11

Parece que fuera ayer cuando nos preguntábamos si Snapchat tenía futuro después de rechazar una oferta de 3 mil millones de dólares. Hoy, tres años después, nos encontramos con que Snapchat ha superado a Twitter en usuarios diarios (150 millones) y es una de las redes más activas de la historia.

Gran parte de la popularidad que Snapchat ha conseguido en 2016 se debe a los filtros que nos ponen orejas y nariz de perro, nos deforman las facciones o nos hacen creer que somos princesas por unos segundos.

Lo que antes se basaba simplemente en enviar fotos durante un breve lapso de tiempo, se ha convertido en el lugar más divertido de internet. Un lugar donde podemos hacer cosas que en ningún otro lugar haríamos.

Pero, ¿de dónde procede esta innovadora tecnología? Desde Vox han hecho un vídeo para explicarlo:

Snapchat compró Looksery, la impulsora de la tecnología, en septiembre de 2015 

El secreto proviene directamente de Looksery, una startup ucraniana que Snapchat compró en septiembre del pasado año. Pagaron 150 millones de euros, la mayor compra empresarial de la historia de Ucrania. Sin embargo, en el poco tiempo que llevan con ella la inversión ya se ha compensado con creces.

La tecnología que Looksery utiliza es la llamada Computer Vision, por la cual consiguen identificar objetos reconocibles en una imagen para después reinterpretarlos en un espacio 3D.

En primer lugar, detectan la superficie del rostro gracias al logaritmo Viola-Jones. Lo que hacen es pasar la imagen a escala de grises para identificar mejor las zonas de la cara, como los ojos y la nariz, comparando su estructura en la escala cromática.

La cara, entonces, se llena de puntos de referencia que son tomados directamente de una multitud de ejemplos anteriormente probados. Además, estos se mueven según la expresión mostrada por el usuario, por lo que pueden identificar rápidamente si están sonriendo, arrugando al expresión o, como te pide siempre Snapchat, abriendo la boca. 

Una vez tienen el molde cogido, es cuestión de mezclarlo con el 3D pertinente para que parezcamos ridículos, como en la mayoría de ocasiones ocurre, o nos intenten hacer más guapo haciendo más claros nuestros ojos negros como el carbón.

Pero, al fin y al cabo, los filtros son graciosos hasta cuando no funcionan bien:


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