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Son monjas, y viven para sanar... con cannabis

Las Hermanas del Valle son una orden religiosa muy especial. Darcy Johnson y Christine Meeusen se dedican a la elaboración de productos terapéuticos a base de marihuana desde su granja de California

Fotografías de Shaughn Crawford y John DuBois. Serie "Sisters of the Valley"

Las hermanas Darcy Johnson y Christine Meeusen tienen una misión: paliar el dolor del mundo con marihuana.

Estas dos monjas de Merced, un pequeño pueblo de California, se dedican al cultivo de cannabis. Pero no para fumar, sino para la elaboración de todo tipo de productos medicinales elaborados a partir de la planta.

El día a día y el trabajo de estas monjas ha quedado retratado en la serie Sisters of the Valley, de los fotógrafos Shaughn Crawford y John DuBois. Durante su visita, los fotógrafos pudieron comprobar el ritmo de trabajo de estas religiosas. Las dos monjas no se definen dentro de ninguna orden católica sino que viven la espiritualidad a su manera.

Los principios de su peculiar orden son una potente mezcla entre varios movimientos. Un poco de espiritualidad new age, ecología, política progresista, feminismo y un fino olfato para los negocios.

Viven juntas en una peculiar “abadía” de tres habitaciones en las afueras de Merced donde cultivan marihuana en el garaje. Darcy y Christine han plantado una variedad especial sin efectos psicotrópicos, por lo que los productos que comercializan no provocan ningún subidón al consumidor. Simplemente curan la dermatitis, las migrañas, los dolores de cabeza o de dientes.

El ritual que siguen estos productos también es muy especial. Las monjas cultivan la marihuana siguiendo los ciclos y movimientos lunares, prueban cada producto previamente y lo bendicen con una oración. Eficacia asegurada.

"Cuando la gente dice, 'Bueno, no son monjas reales", mi respuesta es que no hay monjas. Las religiosas son una especie en extinción en Estados Unidos", dice la hermana Christine.

La orden de las Hermanas del Valle está compuesta por cinco principios . “Vivimos juntas, usamos la misma ropa, tomamos un voto de obediencia a los ciclos de la luna, tomamos un voto de castidad (que no exige celibato), y un voto de ecología, que es un voto de no provocar daños al medioambiente mientras estamos haciendo la medicina”, resume la monja.

Como si de una orden religiosa se tratase, Darcy y Christine van uniformadas. Faldas vaqueras largas, camisas de cuello alto y hábito de monja blanco. Y como toda orden religiosa, estas dos hermanas están planteando ampliar “las sucursales” del grupo fuera de Merced. Recientemente ordenaron a otra miembro de la orden, una mujer que cultivaba marihuana en Mendocino County y que ahora se hace llamar Sor Rose.

Además, las hermanas del Valle están en contacto con otras mujeres de Nueva Jersey y Washington que estarían interesadas en unirse al grupo. “Queremos que haya muchas mujeres en cada ciudad vendiendo medicina”, explicaba una de las monjas.

Pero no todo es perfecto y también hay problemas en el paraíso. Las hermanas se tuvieron que mudar de su localización original porque la legislación del estado de California respecto a la marihuana terapéutica cambió. Las monjas empaquetaron sus plantas, sus tres gatos y su colección de velas y ocuparon una granja a las afueras de Merced, donde el cultivo de cannabis no es ilegal.

Todo parecía funcionar bien y las hermanas contaban con los ingresos obtenidos de las ventas de productos a través del popular portal ETSY para rehabilitar la granja. La orden nunca había tenido ningún problema para vender sus productos allí, pero el pasado 24 de marzo algo cambió.

“Hace poco tiempo ETSY fue comprado por Ebay. Después de nueve meses de problemas, el portal retiró nuestros productos alegando que éramos un peligro para la salud”, explican las hermanas en un comunicado.

Eso ha hecho que las monjas dejen de tener los ingresos de Etsy y que su negocio peligre. “Estamos aquí, sentadas entre las obras sin terminar de la granja. Debemos dinero al constructor y al electricista. Tenemos que pagar unas nuevas cañerías para la abadía, ya que las viejas fueron comidas por los ratones. No tenemos calefacción”, se queja la hermana Christine.

Debido a la situación, estas monjas cannábicas han lanzado una petición de ayuda a través de Gofundme. Necesitan 10.000 dolares para continuar con la fabricación y venta de estos productos terapéuticos. De momento, llevan recaudados 2.000 dolares. En solo cinco días.

Porque, ¿qué puede salir mal cuando cuentas con el favor de Dios?

[Vía Techinsider, FeatureShoot]

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