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Sangre, tetas y camaradería: un Club de la Lucha solo para mujeres

La adrenalina, el respeto y el dolor se dan la mano en el Female Fight Club, creado por y para las mujeres

Carne y sangre. Puñetazos y presas que impactan sobre cuerpos blandos dejando hematomas largos y muy azules. Arañazos sobre espaldas bañadas en sudor. Sin reglas, sin restricciones y con las tetas al aire.

Esta escena se repite cada vez que se reúne el Club de la Lucha de Berlín. Un club creado por y para mujeres donde féminas de todas las edades, pesos y bagajes compiten sin límites dejando tras la puerta su vida diaria para adentrarse en un mundo feroz.

Las mujeres pueden luchar en topless o vistiendo cualquier cosa que les haga sentirse más poderosas. Muchas deciden dejar que solo los moratones tapen parte de la piel.

El Club de la Lucha de Berlín nació en 2010 de la mano de dos mujeres, Anna Konda y Red Devil, que intentaban recuperar la tradición de la lucha libre berlinesa de los dorados años 20.

Ahora un libro de fotografías realizadas por Katarzyna Mazur nos lleva hasta un cuarto alquilado en las profundidades del Berlín Este, en el depauperado barrio de Marzahn, en el que las mujeres se encuentran para luchar, cada una impulsada por una motivación, las unas con las otras.

Los hombres están invitados a mirar y participar si desean pero la realidad es que este club de la lucha, a diferencia del creado por Palahniuk, es decididamente femenino y pocos hombres se atreven a hacerlo.

El Club de la Lucha de Berlín nació en 2010 de la mano de dos mujeres, Anna Konda y Red Devil, que intentaban recuperar la lucha libre berlinesa de los dorados años 20

Al club acuden tanto profesionales de la lucha libre como aficionadas que quieran mejorar su técnica. Antes del primer golpe, las mujeres deciden cara a cara las reglas y los límites de su combate. A la hora del choque no importa quien seas fuera. Las únicas herramientas que importan son la fuerza y la fuerza de voluntad.

Los motivos para pelear pueden ser muy variados. Desde la simple búsqueda de la aptitud física, la mejora de la fuerza o el perfeccionamiento de la técnica, hasta algo mucho más complicado de alcanzar: un anhelo psicológico de poder, dominación y confianza.

La serie de fotografías tomadas por Katarzyna Mazu muestran una imagen de la mujer alejada de las típicas imposiciones sociales.

Entre las mujeres participantes se crea una poderosa relación de camaradería y respeto. La lucha acaba cuando una de las dos combatientes sufre demasiado dolor.

En los rostros se refleja la adrenalina, el dolor y la angustia. Los cuerpos parecen mapas del combate que reinterpretan la feminidad y redactan una historia de fortaleza y empoderamiento pocas veces vista.

Entre las mujeres se crea una poderosa relación de camaradería y respeto. La lucha acaba cuando una de las dos combatientes sufre demasiado dolor

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