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Sangre, fatiga y muerte: crónica del calvario que sufre un toro en San Fermín

Recorremos las horas que separan la vida y la muerte de un toro en un día cualquiera de las fiestas de San Fermín

8 días de encierros. 875 metros de carrera. Entre 2 y 3 minutos por carrera. 6 toros salvajes y 6 cabestros. Alrededor de 2000 corredores.

Esos son los datos oficiales que, cada año, construyen una de las fiestas más populares de España: los Sanfermines. Sin embargo, detrás de todos estos números hay otra realidad mucho más cruel. La que implica el constante sufrimiento de 12 animales inocentes, desde que salen del criadero de reses hasta que mueren en las plaza de toros tras la corrida. Unas 24 horas de dolor, angustia y sangre que solo sigue vigente por una razón: salvaguardar una “tradición” de cientos de años.

Fiestas populares que, por cierto, pagamos todos.

07:55 AM - Corralillos de Santo Domingo, Pamplona

Los toros son criados libres en los campos durante cuatro o cinco años. No están acostumbrados al ruido ni a las aglomeraciones de personas. Es por ello por lo que los minutos previos al inicio del encierro son de gran confusión y estrés para estos animales.

08:00 AM - Corralillos de Santo Domingo, Pamplona

A las ocho de la mañana dos cohetes marcan el inicio de la “fiesta”. Es entonces cuando se abren los portones de los corralillos de Santo Domingo y los toros salen en tropel para recorrer con los mozos los 875 metros de carrera.

Lo que no se ve en la televisión es lo que ocurre los momentos anteriores a la apertura de puertas: los toros son obligados a correr mediante pequeños shocks eléctricos mientras son espoleados a gritos por aquellos "cuidadores" que se encuentran dentro de los corrales.

08:02 AM - Santo Domingo, Ayuntamiento, Mercaderes, Estafeta, Telefónica, Callejón

Una vez comienza la carrera, la suerte de los toros no es mucho mejor. Durante todo el recorrido estos animales son jaleados por los mozos a gritos, se les golpea para que corran a mayor velocidad y son hostigados por los corredores con periódicos y palos, pese a que está prohibido de forma expresa en las normas del encierro. Además, el toro debe correr rodeado de personas por todos los lados, que corren delante, a lo laterales y detrás de él, con el estrés que eso les genera.

A lo largo de los 875 metros de carrera espectacular los toros sufren resbalones y caídas, debido a que las calles de Pamplona son muy cerradas y, a menudo, están mojadas. Eso provoca que estos animales se golpeen con los muros y las barreras de contención, hiriéndose y torciéndose las patas o astillándose los cuernos por las caídas.

Si el animal tiene la mala suerte de detenerse en algún punto del recorrido, es acosado en corrillo por los mozos que se dedican a tirarle del rabo, golpearle con un palo y gritarle para que reanude su carrera. El maltrato es una constante durante todo el encierro y, a veces, ocurren accidentes que provocan la muerte súbita de los astados.

08:03 AM - Callejón, Plaza de Toros

Entre 2 y 3 minutos después de que se abrieran las puertas de los corrales, los toros consiguen terminar el recorrido y llegar a la plaza. Ahí no acaba su aventura. Pese a lo que muchos turistas inocentes puedan pensar, los animales no vuelven a la tranquilidad de la vida en la dehesa. Los 6 astados participantes en el encierro de la mañana serán los “elegidos” para ser toreados en la corrida de toros de la tarde en honor a San Fermín y su fiesta tradicional.

Un privilegio que, como alegan aquellos que son defensores de la tauromaquia, dota al toro de una dignidad sin igual. La dignidad de morir en una plaza rodeado de cientos de seres humanos sedientos de sangre después de perder una lucha desigual contra el torero.

16:55 PM - Alrededores de la Plaza de Toros Monumental

Son casi las cinco de la tarde. La corrida está a punto de empezar y cientos de personas vestidas de punta en blanco se dirigen a la Plaza de Toros Monumental de la capital navarra, dispuestas a pasar una apacible "tarde de toros". Están felices y relajados y esperan que el torero de turno logre hacer una buena faena con alguno de los toros que se lidiarán ese día.

En los corrales de la plaza, la situación no es tan idílica. Es probable que el toro no haya comido en las horas anteriores al festejo e incluso que se le hayan administrado drogas.

Según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Salamanca en 2002, un 20% de los toros de lidia estaban drogados antes de entrar a las plazas. Y a 1 entre 200 se les había administrado medicamentos antiinflamatorios que esconden las heridas y los daños que sufre un animal debilitado.

Además, conviene recordar que las reses que se van a torear en la plaza por la tarde ya han sufrido el estrés y cansancio que supone el encierro de la mañana, por lo que sus fuerzas están aún más mermadas.

17:00 PM - Plaza de Toros Monumental, arena

A las 5 de la tarde, da comienzo la corrida. El toro entra en la arena de la plaza, jaleado por el público . Nada más entrar, el animal es atormentado por el picador que le clava una lanza en la base del lomo. ”Esto afecta a la capacidad del toro de levantar su cabeza, y comienza a desangrarse con el movimiento de rotación y corte de la lanza”, explican desde la asociación animalista Animanaturalis.

Fotografía de la asociación Tras los Muros

La sangre empieza a manchar la arena de la plaza, y aún no ha salido el matador. A continuación le toca el turno a los banderilleros, hombres a pie que se dedican a clavar pequeñas banderillas en la espalda del animal. En ese momento, el toro ya se encuentra muy debilitado por la falta de sangre, el estrés y el cansancio. Y la gente en la plaza espera con impaciencia la llegada de la estrella de la función, del actor principal.

Imagen de Tras los Muros

17:10 PM - Plaza de Toros Monumental

El matador entra en la plaza con su traje de luces brillante, la montera negra y el capote amarillo y fucsia.

Fotografía Tras los Muros

Provoca al toro para que este arremeta una y otra vez contra el trozo de tela. Cuando considera que el público ha disfrutado bastante, lo mata clavándole una espalda de 80 cm entre los omóplatos del toro con la intención de llegar hasta el corazón

Puede que el toro no muera, entonces se llama al puntillero para que remate al agotado animal. El final es la muerte.

Una vez está muerto, el toro es encadenado por los cuernos y arrastrado fuera de la arena, dejando un rastro de sangre mientras la gente grita, aplaude y agita pañuelos blancos.

Fotografía de Tras los muros

18:00 PM - Plaza de Toros Monumental y alrededores

Sin embargo, ni muerto se le concede a este animal un poco de dignidad. Tras la matanza se le lleva a una sala donde permanece colgado de un gancho del techo a la espera de ser subastado a los dueños de los restaurantes y carnicerías de Pamplona, que horas más tarde exhibirán un lacónico “rabo de toro” en las pizarras de sus menús del día.

Por suerte, este toro ya no será consciente de este final tan poco digno.

Tras 24 horas de tortura, su sufrimiento ha terminado.

Pedro Armestre, AFP

A todos aquellos que defienden los festejos taurinos y la tauromaquia como parte de nuestra cultura y tradición, solo nos queda decir una cosa: cuando una tradición provoca un sufrimiento atroz y completamente innecesario a un ser vivo, definitivamente debe abolirse.

Y por lo que parece, los Sanfermines son el ejemplo perfecto de esto.

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