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La estrella del canal más visto de YouTube en USA es un niño de 5 años que prueba juguetes

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El canal del pequeño Ryan genera 1 millón de dólares de ingresos al mes solo en publicidad. La controversia ha estallado porque ninguna ley protege a los menores de una posible explotación laboral

astrid otal

24 Diciembre 2016 06:00

Ryan es un niño de 5 años al que le gusta jugar con juguetes. Se divierte deslizando coches de carreras por carreteras que van cuesta abajo, haciendo girar robots que dan piruetas y correteando por toda la casa con un avión que lleva bien alto en su mano. Hasta aquí nada extraño. Lo que sucede es que a Ryan, en contraste con otros chicos de su edad, lo ven decenas de millones de personas mientras juega.

El pequeño forma parte del fenómeno arrasador de vídeos de YouTube en el que niños y adultos aparecen probando juguetes, comentándolos, imaginando historias con ellos. La moda es tan popular y tan rentable que, según un informe de The Guardian, 20 de los 100 principales canales de YouTube están dedicados a este tipo de contenidos. Pero el caso de Ryan no es uno más. Él es la estrella más joven y el que ha batido todos los récords.

Su canal Ryan ToyReviews ha estado en el número 1 de los más populares de YouTube en Estados Unidos durante 18 semanas y en el número 2 a nivel mundial. Ha superado en visionados a Justin Bieber y a imperios como el de BuzzFeed o WWE.

La criatura que se emociona abriendo regalos se ha convertido en un foco de atención. Es fácil entender por qué: enternece. Pero no todo es tan enternecedor como parece.



El canal de Ryan apareció en marzo de 2015 cuando tenía 4 años. Su madre explica que él era espectador de canales de juguetes antes de saltar al estrellato. Veía un montón de vídeos de niños que probaban juguetes y quiso imitarlos. "Un día, él me preguntó, '¿Por qué no estoy en YouTube cuando todos los otros niños están?' Así que decidimos que podíamos hacer eso. Fuimos a una tienda a conseguir su primer juguete, que creo que fue uno de Lego, y todo empezó desde allí", narra la madre recordando el origen.


Con 5,5 millones de susceptores, Ryan pasó de mirar vídeos en los que otros jugaban con juguetes a presentarlos


Veinte meses después de iniciarse en el mundo online puede decir que cuenta con 5,5 millones de suscriptores y su madre, antes profesora de química en un instituto, ahora se dedica a tiempo completo a trabajar en el canal de YouTube dedicado a su hijo. La audiencia que tienen se traduce en un millón de dólares mensuales por ingresos de publicidad.

Y aquí está la razón: "Cuando tienes al niño que resuena con otros niños, realmente pueden hacer despegar a las empresas. Si un producto obtiene diez millones, veinte millones de visitas, y ves que a Ryan le encanta, o a otros niños les encanta, eso tiene un enorme impacto en las ventas", expresó Jim Silver, CEO de Toys, Tots, Pets, and More.



Con miles de niños enganchado a Ryan jugando, grandes marcas tocaron a su puerta. Y de vídeos caseros ordinarios en los que jugaba con un solo juguete en un plano largo y estático de 10 minutos, se ha pasado a vídeos de alta profesionalidad en los que va encadenando varios productos consecutivos mientras en pantalla aparecen sus correspondientes links de compra. En su clip más visto, con 568 millones de visitas, llegan a pasar por sus manos hasta un centenar de productos. Coge uno, lo comenta en pocos segundos y luego se va a otro. Ryan más que jugar, ahora presenta juguetes.

"Es una forma de publicidad nueva, muy creativa y eficaz, aunque sea una forma de publicidad subliminal, para las compañías de juguetes", dice Jason Moser, analista de la industria del juguete. "Me imagino que veremos más y más de esto".

A la luz de esta tendencia, cada vez más gente se pregunta: ¿cuándo se pasa la delgada línea entre unos padres que aman compartir los momentos de sus hijos a unos que se lucran sin reparos en propio beneficio explotando a esos mismos hijos?


¿Cuándo se pasa la delgada línea entre unos padres que aman compartir los momentos de sus hijos a unos que se lucran sin reparos en propio beneficio explotando a esos mismos hijos?


Al contrario que lo que sucede en televisión y el cine, no existen leyes que regulen cuántas horas al día puede trabajar un niño preparando contenidos para un canal de YouTube. No existe ninguna regla que proteja a los menores del abuso que sus progenitores o tutores legales puedan cometer en este aspecto.

Los padres de Ryan explican que publican solo un vídeo al día y normalmente filman varios a la vez para no interferir en su horario escolar. Afirman que en el momento en el que su hijo se canse, pararan y que la mayoría de juguetes que reciben para publicitarlos, luego los donan. Pero sin ninguna regulación, ¿se puede garantizar que todos los padres hagan lo mismo? 



[Vía The Verge]

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