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Rusas millonarias y flores: la nueva (y odiosa) obsesión de Instagram

No les basta con retratarse con carísimos vestidos y bolsos de marca, las esposas de los magnates rusos necesitan demostrar su riqueza con ramos de rosas de varios kilos

Primero fueron los pies, luego la comida y ahora son las flores. Pero no un ramito pequeño, ni siquiera un centro de mesa convencional, sino kilos de rosas bancas, orquídeas o tulipanes colocados en ramos de enormes dimensiones que hacen parecer a su portadora un ser diminuto.

El New York Magazine afirma que esta nueva tendencia en Instagram nació hace dos años, pero estos últimos meses se ha expandido como la pólvora. Las protagonistas de esta extraña obsesión por decorar sus retratos con ingentes cantidades de flores son jóvenes, visten prendas de lujo, llevan bolsos de Chanel, cuidan su aspecto al milímetro y todas, sin excepción, son rusas.

Hace un par de años, las it girls rusas saltaron al panorama internacional de las tendencias. Empresarias, modelos o mujeres de magnates que se sientan en la primera fila de los desfiles, no se pierden un evento exclusivo y compran fielmente la ropa de sus marcas de lujo predilectas, incluso se atreven con la Alta Costura. A la cabeza se encuentran Ulyana Sergeenko, Miroslava Duma, Dasha Zukhova o Elena Perminova. Todas de buena familia, relacionadas con el diseño y el arte y queridas por firmas y fotógrafos, tanto por su original (y a veces ostentosa) forma de vestir como por la ligereza con la que abren sus bolsos para adquirir prendas de cuatro cifras.

A este "Russian fashion pack", como lo llama el New York Times, se ha unido una nueva generación de jóvenes adineradas del Este que no tienen suficiente con vestir de marca: necesitan demostrar su posición social a través de las flores, de muchas flores, como si todavía hoy nos encontráramos en Versalles o en la corte de un zar.

Es precisamente Perminova, cabecilla de esta banda de it girls y esposa del oligarca Alexander Lebedev (dueño de varios periódicos rusos y británicos como el Independent o el Evening Standard) quien comenzó a fotografiarse rodeada de rosas y margaritas. Teniendo en cuenta que es un verdadero modelo aspiracional para las rusas que se pueden permitir su lujosísimo estilo de vida, era cuestión de tiempo que las plantas brotaran en las cuentas de Instagram.

Pero, ¿por qué flores y no fotos de yates, jets o fotos de armarios enormes como las que postean a diario esa tribu digital denominada "niños ricos de Instagram"?

La revista Jezebel apunta varias hipótesis, desde la necesidad de mostrar el amor que les profesan sus maridos a través de estos ramos, al efecto óptico de delgadez que se genera cuando alguna de estas mujeres posa al lado de un mastodóntico centro de mesa. Pero quizá la teoría más certera sea la que tiene que ver con la ostentación y la reproducción del cliché de mujer objeto: "Mostrar estas flores puede que no sea tanto un acto de amor como una demostración de que, quienquiera que sea la persona que las ama, se puede permitir comprar tantas flores. O incluso que son ellas mismas las que se lo pueden permitir, y deben ser admiradas por su riqueza", afirman desde la revista.

Hace tiempo que la oligarquía rusa es, junto a la de Oriente Medio, la principal clientela de las marcas del lujo más caro y exclusivo. Si alguien se pregunta quién compra esos vestidos y esas joyas que aparecen en las semanas de la Alta Costura, tiene que empezar a buscar en las mujeres de los magnates del Este. Pero mientras las árabes, por lo general, están marcadas culturalmente por la discreción, las rusas lo están por la mostración desenfrenada de símbolos de poder económico. Ya no basta con subir cada día una foto de majestuosos trajes de cuatro y cinco cifras o de bolsos exclusivos, ahora necesitan demostrar que, además de ricas, guapas y poderosas, son una especie de María Antonieta moderna, agasajadas a diario con kilos de bombones y muchas, muchísimas flores.

Teniendo en cuenta que a los comunes mortales nos encanta amar lo que odiamos, y bucear a diario en lo que envidiamos, no es de extrañar que estas nuevas zarinas acumulen ya más de medio millón de seguidores cada una. Como tampoco lo será que la moda de las flores aspiracionales cruce fronteras y clases sociales. ¿Acabaremos viendo fotos de pijas españolas rodeadas de claveles?

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