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Mujer, musulmana y de etnia minoritaria: Rumanía, lista para su nueva líder

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Nadie pensaba que Sevil Shhaideh pudiera convertirse en la primera ministra de Rumanía, hasta que un giro en los acontecimientos lo cambió todo

clara gil

23 Diciembre 2016 13:23

Mujer, musulmana y de etnia minoritaria (tártara). Sevil Shhaideh es la candidata propuesta por el partido socialdemócrata para ocupar el cargo de primera ministra. La decisión ha pillado a muchos por sorpresa y puede interpretarse bajo varias lecturas.

Tras obtener más del 45% de los votos el pasado 11 de diciembre, el Partido Socialdemócrata ha tenido que buscar un candidato para ocupar el cargo de primer ministro. El líder del partido, Dragnea, no puede ejercer la jefatura de Gobierno por haber sido condenado en 2012 por fraude electoral. Muchos se preguntan qué ha llevado a la formación a proponer a Shhaideh, un nombre que nunca estuvo sobre la mesa y con una corta trayectoria profesional. El propio Dragnea afirmó que: "Aunque Shhaideh sea elegida, la responsabilidad política final recaerá sobre mí." Drganea dejaba claro así su deseo de ser designado primer ministro.

La legislación rumana prohíbe —desde 2001— que una persona que haya recibido una sentencia judicial ejerza un cargo en el Parlamento y Dragnea no iba a ser una excepción. El propio presidente del país, Klaus Iohannis, reafirmaba el rechazo de nombrarlo primer ministro.

Romper Barreras

El hecho es que, más allá de tácticas políticas, la propuesta de Shhaideh supondría la elección de la primera mujer en ejercer la jefatura de Gobierno en Rumanía. Y no solo eso. Pocas han sido las mujeres mujeres musulmanas que han ejercido ese cargo en Europa. En verdad solo existen dos precedentes: Tansu Ciller, primera ministra de Turquía en 1990 y Atifete Jahjaga, presidenta de Kosovo desde 2011 hasta 2016. La diferencia, en este caso, es que ambas elecciones se dieron en países de mayoría musulmana.

En Rumanía el 80% es ortodoxa, frente al 1% que representa la población musulmana. Además, Shhaideh pertenece a la etnia tártara, una de las  minoritarias en el país.

Economista de profesión, Shhaideh fue secretaria de estado en el ministerio de desarrollo bajo el mandato de Dragnea.

Distintas lecturas de su elección

Sergiu Miscoiu, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Babes-Bolyai, en Cluj, asegura al New York Times que la elección de Shhaideh tiene una triple lectura. En primer lugar es una mujer cercana y de confianza de Dragnea, y su portura política es muy cercana a la del líder socialista. En segundo lugar, que sea musulmana puede ayudar a aflojar las tensiones creadas tras la polémica decisión de Rumanía de no aceptar el reparto de cuotas de refugiados establecido por la Unión Europea: Rumanía debe acoger a más de 6.000 refugiados procedentes de Oriente Medio y del Norte de África, y el presidente Iohannis dejó clara su postura. " Solo aceptaremos a 1.600", aseguró ante la Comisión Europea.

En última instancia y también relacionada con su origen y religión, el hecho de que sea musulmana supone un "lavado de cara" para el partido socialdemócrata que fue duramente criticado por su tendencia nacionalista y favorecedora hacia los ortodoxos en la campaña electoral.

El Parlamento y el Presidente tienen la última palabra

Serán el resto de formaciones y el presidente del país quienes den el visto nuevo a la elección. Las elecciones del pasado 11 de diciembre conformaron un Parlamento formado por una mayoría socialdemócrata que obtuvo 221 asientos de los 465 y que formará coalición con la Alianza de las Libertades Democráticas por Europa (ALDE), del exprimer ministro Calin Popescu Tariceanu, que logró 29 escaños.

Las dos formaciones de centroderecha, el Partido Nacional Liberal (PNL) y la Unión Salvar Rumanía (USR), consiguieron 99 y 43 diputados, respectivamente.

La Unión Democrática Maghiara de Rumanía (UDMR), la minoría húngara, obtuvo 30 escaños, mientras que el Partido Movimiento Popular (PMP), del expresidente Traian Basescu, entró en el Parlamento con 26 diputados.

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