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Robots mayordomo: ¿futuros enemigos de las mujeres?

Un estudio británico prevé que los androides perjudicarán el empleo femenino

Cuando Marge Simpson se mudó a una casa inteligente, empezó a darle al vino. La cocina lo hacía todo sola y ella no tenía nada que hacer. Este capítulo de Los Simpson refleja la tesis del último estudio elaborado por los investigadores británicos de Nesta: los androides ocuparán los trabajos mayoritariamente desempeñados por mujeres, y ellas entrarán en una especie de crisis existencial.

Niñeras, robots-escoba, máquinas que guisan, organizadores de la compra, pedidos de recetas… El área doméstica está integrando con éxito a los robots. El estudio de Nesta, titulado Nuestro trabajo aquí ha terminado: visiones de una economía robot, sostiene que los empleos fabriles son los más propensos a la automatización: habrá una segunda edad de la máquina que sustituirá a más trabajadores humanos por brazos motorizados. Sin embargo, las mujeres serán las que más sufrirán, como Marge, ya que esta última revolución industrial generará un “vacío de género” en el mundo laboral y doméstico, cuya salida es un misterio sociológico para estos investigadores.

Una tiende a pensar que la invasión robótica en el hogar podría entusiasmar a muchas mujeres: por ejemplo, aquellas retenidas en sus casas que preferirían estar haciendo otra cosa, o a todas las que tienen una doble jornada laboral que nadie valora ni paga. ¿Acaso debemos esperar razzias luditas protagonizadas por amas de casa violentas? Una no se encuentra de la noche a la mañana viviendo en una casa que intenta seducirla como le sucede a la madre Simpson. Se espera que la conversión a la domótica sea gradual.

La advertencia principal del estudio es que los robots suplantarán a las mujeres en empleos “de cuello rosa”, aquellos con niveles más bajos de remuneración, estatus, y con mayor temporalidad. Por el contrario, las industrias más resistentes a la automatización son la ingeniería, el derecho, la ciencia, las finanzas y la atención sanitaria, es decir, sectores aún dominados por hombres.

¿Liberación?

Las predicciones de Nesta se basan en estadísticas actuales, pero dibujan escenarios que no responden a todas las preguntas que su estudio está generando. Por ejemplo, los sectores sociales que desempeñan trabajos basura (mujeres, jóvenes, migrantes) se verán privados de los mismos y se enfrentarán al dilema de tener luchar más por un trabajo mejor. ¿Es eso malo? ¿Cuántos puestos de trabajo creará la industria de la innovación?

Según Georgina Voss, una de las autoras del estudio, los electrodomésticos nunca han supuesto una liberación automática: “La introducción de las aspiradoras no eliminó la necesidad de los seres humanos. Robots como la Roomba se están volviendo más comunes en los hogares y ya hay nuevas expectativas en torno a cómo se están utilizando”, explica a Vocativ. “A pesar de que los robots limpiarán el desorden, seguirán siendo necesarios trabajadores para limpiar los robots”. Otra pregunta: ¿Es eso un consuelo?

A este ensayo sobre la economía robot no se le puede exigir que sacie toda nuestra curiosidad ni que tenga fe en el acceso progresivo de las mujeres a puestos en sectores masculinos, puesto que se trata de un salto intangible. Pero no parece tener en cuenta que una generación de mujeres tecnólogas y programadoras conciben la tecnología, precisamente, como una herramienta empoderadora. Tampoco advierte que hay presión de género en la industria del futuro, así como grandes expectativas. Puede que los robots salgan machistas, pero no parece que las mujeres vayan a convertirse en un dibujo animado. ¿Qué se supone que haremos con tanto tiempo libre? ¿Beber vino?

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