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El pastelero que se convirtió en playboy de la cocina

¿Por qué la cocina es el segundo contenido más buscado en internet después del porno? Jamie Oliver ofrece algunas claves

Esta es la historia de un gran príncipe surgido de la nada, de un joven simpático que ha levantado un imperio valorado en más de 300 millones de euros: su castillo es una cocina rústica y su ejército está formado por alimentos sanos, jugosos y llenos de color.

 James Trevor Oliver, conocido como Jamie, es un playboy de la cocina, pero también un Robin Hood entregado a la educación nutricional. El pueblo le adora, saliva con él.

Nacido en una familia plebeya del condado de Essex, al sureste del Reino Unido, a Oliver nunca le gustó estudiar. De hecho, dejó pronto el colegio para ayudar en el restaurante familiar. A base de pelar cebollas junto a su madre en la trastienda, descubrió su gran pasión: la cocina europea.

Tras varios años de duro trabajo en la hostelería, el joven Oliver consiguió un puesto como repostero en un restaurante italiano. Allí conoció a su mentor, Gennaro Contaldo, quien le descubrió tres de los pilares de la cocina italiana: sencillez, frescura, intensidad.

Jamie Oliver fue descubierto por la crítica a los 23 años, cuando ya trabajaba en los fogones de uno de los restaurantes más reconocidos de Londres, The River Café. Una aparición en un programa de la BBC en 1999 fue lo que lo catapultó a convertirse en una estrella mediática.

Oliver no era un "cocinero famoso más" y tampoco tenía aires de grandeza: era joven, fresco, simpático.

Vía Instagram de Jamie Oliver.

Jamie pronto descubrió su faceta de emprendedor compulsivo.

A día de hoy es dueño de un transatlántico empresarial que da trabajo a 8.000 personas, y que está compuesto por varios restaurantes alrededor del mundo, una exitosa revista ( Jamie), programas de televisión ( 30 minutos con Oliver en FOX Life España), libros de recetas, una fundación, una colección de apps de cocina...

Sus proyectos son incontables pero todos giran entorno a una sola idea: cocina práctica, sana y gustosa, como forma de cambiar el mundo. La sartén como forma de empoderamiento global. 

Política de la sartén

A diferencia de la distinguida corte que hoy conforma la élite gastronómica, y a pesar de poseer una de las fortunas más importantes de su país a sus 40 años, Oliver no es un esnob.

Su sueño no es encerrarse en un laboratorio para desarrollar genialidades apartado del mundo: está emperrado en cambiar la vida de millones de personas, mejorar su salud y su estado de ánimo a través de la cocina.

En 2005, y con motivo del anuncio de la subida de las tasas del comedor escolar en Gran Bretaña, Channel 4 emitió la serie de documentales Jamie's School Dinners, en los que el joven chef enseñaba a preparar menús saludables y baratos.

Para él, aprender a comer es tan importante como aprender a leer

 Según estudios de las universidades de Oxford y Essex, los menús de Oliver mejoraron significativamente la educación alimentaria de muchos escolares. Desde entonces, el chef encabeza una cruzada contra la administración de su país, que no actúa como la "niñera" que, según él, debería ser. 

El encarecimiento de hasta un 17% que finalmente se ha aplicado al menú en algunos colegios británicos ha dejado a los niños con pocos recursos desprotegidos ante la obesidad y la malnutrición. Y para Jamie, aprender a comer es tan importante como aprender a leer.

En el siguiente vídeo, enseña a unos niños por qué no deben pedir nuggets de pollo en el colegio.

La ola de concienciación de Jamie también llegó a Estados Unidos: en 2013 se atrevió a retar a McDonald's mostrando al público cómo elaboran sus hamburguesas (las lavan con hidróxido de amoníaco, un producto utilizado en la metalurgia).

Aquello provocó que la multinacional cambiara su receta, y un precedente exitoso en la lucha contra la industria en favor de la salud de la población.

En el mundo, 42 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso o están obesos

Actualmente este Oliver está impulsando la campaña Food Revolution, con la que emplaza a los gobiernos del G20 (cuya próxima cumbre se celebrará el próximo 15 de noviembre) a responsabilizarse y a actuar contra la epidemia de la obesidad infantil: en el mundo, 42 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso o están obesos. 

Jamie ha recibido un Emmy y la Reina Isabel II le condecoró como Miembro de la Orden del Imperio Británico. Algunos medios ya le han bautizado como un Sir contra el imperio de la comida rápida.

Con las manos

Via Instagram de Jamie Oliver.

Jamie suele cocinar en chándal, no se lava las manos delante de las cámaras y siempre usa sus dedos para cocinar. Verle en acción es un disfrute aunque no estés interesado en la receta, y para el público femenino y gay su forma de moverse en la cocina tiene mucho de sexy.

Sus recetas son, sobre todo, prácticas: desde "qué cocinar para ver el fútbol" hasta menús veganos, cocktails o técnicas para congelar y aprovechar las sobras.

Puede que por eso, y después de las críticas por la falta de higiene de algunos de sus restaurantes, Jamie haya querido potenciar su propio canal de Youtube FoodTube (1.622.000 suscriptores), su gran apuesta los contenidos en internet. 

Cocinar pide tiempo, y regala tiempo y placer

Geek confeso, su cuenta de Instagram (2,8 millones de seguidores) le sirve para comunicar una receta diaria y despedirse de sus fans con un "Big love".

Este gesto tiene mucho que ver con el boom de los cocineros en nuestras televisiones y con lo que ocurre en internet, donde los contenidos sobre gastronomía son lo más buscado después del porno.

¿Por qué nos gusta ver imágenes de comida o gente cocinando? ¿Nos hemos vuelto todos sibaritas o gourmets? ¿Tenemos hambre todo el tiempo?

Puede que una respuesta sea que la cocina ha pasado de ser algo rutinario a ser algo a lo que aspirar, y por lo tanto, en un contenido casi hipnótico.

Cocinar es una solución fácil a los males que afectan cada vez más nuestras vidas, como la falta de tiempo, el estrés o un día a día en pack individual: cocinar es pararlo todo para cuidarse, una excusa para invitar a alguien; pide tiempo y regala tiempo y placer.

Y es que en el fondo, un plato esperándote, ya sea en la mesa o en una pantalla, sólo significa una cosa: amor.

Big love

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