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Retrato robot del típico compañero de trabajo tóxico

Todos tenemos uno, pero ¿cómo son en realidad?

Imagen de Lars Tunbjörk

Todos tenemos uno. Sabemos quiénes son, qué hacen y cómo actúan. Se apropian del trabajo del resto, pasan por encima de sus compañeros sin importarle lo más mínimo y creen que nadie puede hacerlo mejor que ellos mismos. Todos tenemos uno y, si no lo tenemos, probablemente seamos nosotros mismos.

Estamos hablando de los compañeros tóxicos. Sí, esos que te avisan justo antes de que sea la hora de irse para reunirse contigo o mandarte más trabajo. Esos que siempre están peloteando a sus superiores pero no dirigen ni un "Hola" a los que están a su mismo nivel. Son los que generan un clima hostil en tu trabajo y que, sin explicación posible, continúan en su lugar sin que nadie les diga nada.

En un ambicioso estudio, la Escuela de Negocios de Harvard ha hecho un extenso análisis para que podamos identificarlos y rehuirlos en un futuro.

Evitarlos era todo un reto, pero un estudio se ha encargado de definirlos

La investigación ha recogido datos de más de 50.000 empleados de 11 empresas distintas con el objetivo de retratar la personalidad de los trabajadores tóxicos. En primer lugar, los encuestados respondieron a un gran número de preguntas, para luego someterse a diversas pruebas sobre actitudes en el trabajo y finalmente ser clasificados según su rendimiento.

Así que, ¿cómo son los trabajadores tóxicos?

1- Son productivos

Según los datos del estudio, los trabajadores tóxicos son muy productivos. Al menos, mucho más que el trabajador promedio. El ansia de querer estar más y más arriba les lleva a trabajar muchísimo, por lo que nadie puede decir que sean unos vagos. “Existe una especie de compensación. Son corruptos, pero sobresalen en rendimiento”, explica uno de los analistas.

2- Llevan mucho tiempo en la empresa

Dice el refrán que mala hierba nunca muere y, en esta ocasión, no podría ser más acertado. Los trabajadores más tóxicos suelen tener una gran trayectoria. Inexplicablemente, mientras menos éticos son, más tiempo consiguen estar en una empresa.

3- Son egoístas

Es evidente. Alguien tóxico y corrupto es, también, egoísta. Siempre que pueden, dejarán mal a sus compañeros. Además, tienen tendencia a meterse donde no les llaman.

4- Son muy confiados

Los trabajadores tóxicos suelen tener la autoestima más alta que el resto, lo que les lleva a criticar todo lo que no les parece bien y a crearse una especie de coraza al creer que son indispensables para la empresa.

5- Son los más puristas

Una de las preguntas del cuestionario era “¿Romperías las reglas para beneficiar a tu trabajo?”. Irónicamente, los que contestaron que nunca lo harían eran los más propensos a hacerlo. Por lo que, al menos sobre el papel, los trabajadores tóxicos son los más puristas.

Cada trabajador tóxico puede costar a su empresa más de 10.000 €

El estudio va mucho más allá y aporta el precio medio que un trabajador tóxico puede costar a una empresa. Entre las dimisiones de compañeros que pueden provocar y la peor productividad del equipo que le rodea, el coste al que se llega es de 11.417,09 €.

Casi nada. Un dineral –y muchos malos rollos– que se puede ahorrar gracias a un departamento competente de Recursos Humanos...

A no ser que los trabajadores de esta sección también sean tóxicos.

[Vía The Washington Post]

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