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La inspiradora historia del “hacker” que logró sabotear a los nazis

René Carmille salvó miles de vidas al sabotear el censo judío en la Francia ocupada

Imagen vía BBC Mundo

Los hackers son desde hace unos años nuevas estrellas de la política. Queremos siempre conocer sus identidades y, si no es posible, al menos podemos contentarnos fantaseando con que son un puñado selecto de chicas y chicas cool.

Y sin embargo qué poco glamour tenía aquel gris funcionario francés llamado René Carmille. Él es el protohacker de la historia, una especie de justiciero en la prehistoria informática contra los nazis, tal y como nos recuerda hoy BBC.

Anonymous ha coincidido en el tiempo con todo tipo de malvados, pero no con nazis como le pasó a Carmille.

Cogemos la máquina del tiempo y nos vamos a 1933. Hitler y su delirio racista necesitaban de las máquinas Hollerith de la empresa informática IBM para elaborar una base de datos de judíos, gitanos y otras minorías. El objetivo es de todos conocido.

El mecanismo era muy sencillo: unas cartulinas en las que se realizaban perforaciones conforme a un código binario que asignaba los datos personales de cada ciudadano bajo el yugo nazi. Un invento de finales del XIX de Herman Hollerith, considerado el padre de la informática.

Cuando pocos años después, el III Reich, en su expansión europea, invadió Francia, se encontraron con un problema. ¿Dónde estaban los judíos? Las máquinas Hollerith no revelaban la información que los nazis buscaban.

René Carmille trabajaba como jefe de Estadística para el gobierno títere que los nazis colocaron en la ciudad de Vichy. La orden estaba cantada: realizar un censo para identificar a las minorías en suelo francés.

Carmille se dispuso a ello, aunque con un pequeño detalle que los colaboracionistas de Vichy ignoraban: era un agente oculto de la Resistencia francesa. En efecto, como parte de la antifascista Red Marco Polo, Carmille salvaría vidas.

Lo logró hackeando la undécima pregunta de las trajetas: "¿Cuál es su religión?". Carmille reprogramó las máquinas para que no perforaran la columna correspondiente a esa pregunta, saboteando, así la lista de todos los judíos que vivían en Francia que pedían los nazis cada año.

Los nazis tardaron tres años en darse cuenta de que aquella columna número 11 no arrojaba resultados, no funcionaba. Se estima que, si en Holanda el 73% de los judíos fueron deportados, en Francia solo alrededor del 25%.

No podemos saber a cuántas personas salvó exactamente Carmille hasta ser descubierto. Lo que sí podemos decir es que murió por ello y no pudo ver cómo la Seguridad Social de la Francia liberada le rendía homenaje adoptando el 'numéro Carmille' para un censo, ahora sí, democrático.

Fue descubierto por los nazis y enviado al campo de concentración de Dachau, donde falleció de tifus en enero de 1945.

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