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El equipo popular y romántico que incendia el fútbol

Hablamos con Quique Peinado sobre por qué tenemos que ser del Rayo

"Ganarle al Real Madrid es follarse a Miss Venezuela, destrozar a Aznar al pádel y que Bob Dylan te diga que escribes bien, el mismo día ". 

Pero ¿dónde quedó el 'no hay rival pequeño', el 'ha sido un partido muy disputado'? ¿Qué clase de irresponsable dice esto?

Lo dice Quique Peinado, a quien podríamos presentar como periodista, escritor, guionista, presentador de TV... si bien lo dejaremos mejor en vallecano de izquierdas y del Rayo

Su equipo acaba de incendiar las redes sociales con su 2ª equipación para la temporada 2015-16. En la nueva camiseta, la tradicional franja roja se sustituye por una arcoiris en la que cada color representa una causa, entre ellas la lucha contra el sida, la violencia machista o la discriminación por orientación sexual.

Ganarle al Real Madrid es follarse a Miss Venezuela, destrozar a Aznar al pádel y que Bob Dylan te diga que escribes bien el mismo día

Por cada camiseta vendida, se destinará un euro a cada una de esas causas. En cuestión de minutos, el Rayo se convirtió en el primer TT de Twitter y el barrio obrero de Vallecas llegó a medios como The Guardian o la CNN.

Lo que mucha gente no sabe es que Peinado ya lanzó la idea en febrero:

Ahora este barrionalista de pro acaba de publicar ¡A las armas!, la declaración de amor de un hooligan ilustrado. Nacido durante la temporada 1978-79, cuando el Barça le metió un 9-0 al Rayo, Peinado vive mucho más su afición ahora que cuando era un chaval.

Un sinvivir que se hace más grande e irracional con los años. "Es como si de pequeño me encantaran las acelgas y ahora solo quisiera macarrones con tomate", resume inapelable. 

Está vivo por el Rayo. Literalmente. "Mis padres se conocieron porque eran de una peña del Rayo que seguía al equipo por todas partes. Mi madre llama a esos viajes 'las excursiones del Rayo'", cuenta.

Vivo más ahora el Rayo. Es como si de pequeño me encantaran las acelgas y ahora solo quisiera macarrones con tomate

Cuando juega el Rayo, en Vallecas se vive una especie de akelarre democrático e hiperrealista. Un estadio con solo un fondo, un campo donde no se anima a ningún jugador concreto, sino a todo el equipo. "Es lo mejor. Los jugadores se van a ir el año que viene, así que ¿para qué?", dice Peinado, alabando esta iniciativa de Bukaneros, la peña de animación más ruidosa.

Los mismos Bukaneros se han convertido en los últimos meses en el colectivo político-futbolero más mediático. Gracias a la presión social de la grada, jugadores y equipo técnico han realizado gestos hasta entonces desconocidos en el fútbol de élite.

Fue el entrenador Paco Jémez, de cuyo juego siempre ofensivo y a veces kamikaze Peinado se confiesa partidario radical –jemecista, como él dice–, quien se reunió el pasado noviembre con la PAH para ayudar a Carmen, una vecina de 85 años desahuciada de su casa. El Rayo recaudó 21.000 euros para la anciana.

No hay que tener miedo a decirlo: el Rayo es de izquierdas

"No hay que tener miedo a decirlo: el Rayo es un club politizado por su hinchada. El Rayo es de izquierdas", zanja Peinado. Si la frase llama la atención es porque se da por hecho que politizar el fútbol es peor que cometer un parricidio el día de Navidad.

Pero la neutralidad política del fútbol tiene truco. " Ese discurso de lo apolítico es conservador desde siempre. Un truco que ha funcionado muy bien de toda la vida. Quien se moje en el fútbol merece todo el crédito por hacerlo, sea de izquierdas o de derechas".

En realidad el barrio entero se posiciona: Puente de Vallecas es el único distrito de Madrid en el que nunca ha ganado el Partido Popular.

En Vallecas no hay más protocolo que la vida

Por supuesto, no pierdan tiempo buscando a Nadal, Alonso o Gasol en el sudeste madrileño. Uno de los símbolos del vecindario es Poli Díaz, el boxeador que se asomó al estrellato del ring con el misma ímpetu que a la heroína y la calle.

"Poli representa el triunfo y la desgracia. En Vallecas le queremos mucho, aunque su vida haya sido un desastre", dice Peinado. "Es un buen ejemplo de mal ejemplo. Por eso lo adoramos".

Poli Díaz muestra el músculo del barrio

El estadio de Vallecas, por si no ha quedado claro a estas alturas, es diferente a cualquier otro. Si el equipo no juega bonito, la afición cuelga pancartas como "No al fútbol bonito". Lo que sea, menos dejar solos a los chicos.

Allí los milagros tienen siempre un puntito de surrealismo. Peinado fue testigo de uno. "En un Rayo-Madrid tenía a mi lado a un argentino de River Plate que venía a ver a Fernando Redondo en el Madrid. Le expliqué que el Rayo vestía con franja roja por River y enloqueció: al final del partido, que ganamos, estaba subido en una valla llamando 'hijo de las mil putas' a Redondo".

Quique Peinado tiene un hijo al que le canta el himno del Rayo para que se duerma. Para Quique, que Mikel sea rayista es un objetivo vital. "Me entristecería que fuera de otro equipo. A estas alturas de la película, o nos hacemos del Rayo todos o el fútbol al río".

Rayo o barbarie

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