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Radiohead, la perfección etérea

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A Moon Shaped Pool es lo más lejos que han estado del rock en toda su carrera, y eso es una buena noticia

Valentina Esponda Ornella

09 Mayo 2016 14:20

Un charco con forma de luna. Un trabajo de reconfiguración e intriga. Un cielo oscuro y pastoral en el que reflejar los miedos de un presente desesperado que presagia un futuro funesto. A Moon Shaped Pool es todo eso.

Después de una semana intensa para los fans, con el esfumado temporal de la banda de internet, seguida por dos nuevos videoclips cargados de alegorías, ayer llegaba por fin el “nuevo” material de Radiohead. “Nuevo” porque, salvo excepciones, como Daydreaming, Decks Dark, Thinker Tailer Soldier Sailor Rich Man Poor Man Beggar Man Thief, todas las canciones de A Moon Shaped Pool formaban parte del enorme archivo musical de Thom Yorke y compañía desde hace tiempo.

La letra de Burn The Witch apareció por primera vez en la portada de Hail to the thief, mientras que otras, como Present Tense y True Love Waits, ya eran canciones populares entre los fans, pero nunca habían tenido versión de estudio hasta ahora.

Un trabajo de reconfiguración e intriga. Un cielo pastoral en el que reflejar los miedos de un presente desesperado que presagia un futuro funesto. A Moon Shaped Pool es todo eso

Los discos de Radiohead son enormes puzzles y cada canción una pieza indispensable para que el todo tenga sentido. De un modo parecido a como guardaron las canciones de In Rainbows durante diez años para convertirlas en una unidad perfecta que se funde con Ok Computer, con su nuevo disco canciones viejas y nuevas convergen en lo que tiene que ser el disco más atmosférico y minimalista de la banda.

Con su Cuadrado Negro, el pintor ruso Kazimir Malévich buscó reducir los objetos a su abstracción más pura. Con su nuevo disco, Radiohead quieren convertirse en suprematistas de su propia música, ahondando en el proceso de abstracción que comenzaron con Kid A, pero también mirando hacia las tradiciones del folk o la psicodelia pastoral.

Las guitarras o se apartan o se acolchan o se desnudan de electricidad o se disfrazan de otra cosa. Lo que queda es la esencia de una banda en once canciones que parecen salidas de un sueño.

Las guitarras o se apartan o se acolchan o se desnudan de electricidad o se disfrazan de otra cosa. Lo que queda es la esencia de una banda en canciones que parecen salidas de un sueño

Si bien en canciones como Identikit se escuchan los fraseos de guitarra de Johnny Greenwood, A Moon Shaped Pool es lo más lejos que han estado del rock en toda su carrera. Las letras oscuras de Yorke contrastan contra un fondo etéreo y complejo. En Burn The Witch, capas de cuerdas y bajos electrónicos se acoplan hasta que el vocalista tiene un ataque de pánico y la canción toca su punto más alto y angustiante. Daydreaming podría pertenecer a Amnesiac. Un piano lento y la voz dulce aunque triste de Yorke recuerda a Pyramid Song, pero donde antes había experimentación, ahora hay una armonía sutil.

A Moon Shaped Pool es otro paso en una evolución artística que parece no tener fin y que no puede entenderse como un proceso lineal. Son canciones viejas pasadas por el filtro de la experiencia y llevadas a la perfección que solo se alcanza con la madurez lúcida.

En ningún caso es tan claro como en True Love Waits, la sorpresa más agradecida y el broche de oro que cierra el álbum. La canción se escuchó por primera vez en 1995 y desde entonces es una de las favoritas de los fans, pero nunca había tenido una versión de estudio hasta ahora. En una entrevista con Rolling Stone, el coproductor de la banda, Nigel Godrich, dijo que la banda “había intentado grabarla incontables veces, pero nunca funcionó”. Ahora, la guitarra acústica que apareció en el EP I Might Be Wrong es remplazada por cuatro notas de piano que se repiten una y otra vez sobre un fondo desnudo y, sobre ellas, un vocalista triste pide a su amada que no se vaya.

Tuvimos que esperar 20 años pero, ya lo canta Yorke, el verdadero amor espera. Han vuelto, y en forma.

Puedes conseguir el disco aquí. O donde tú ya sabes.


 




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