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Quema grasa a través de tu mente: llega el Psycle

Es como asistir a una clase de spinning y una sesión de coaching (a la vez) impartida en una discoteca: en Londres ya están enganchados

El deporte extremo es la nueva droga urbana. La obsesión por aniquilar cada gramo de grasa del propio cuerpo está haciendo que mucha gente acuda a academias militares después de la oficina o que pague grandes sumas por dietas macrobióticas y suplementos.

El antiguo mantra del equilibrio mente-cuerpo se atascó en el yoga y las artes orientales, se desconoce cuánta gente entrena el cerebro en la misma proporción que la musculatura. Pero hay algo que es seguro, y es que un grupo de visionarios ha inventado las disciplinas que involucran el estadio emocional y el entrenamiento y han hecho que sean altamente adictivas. Las técnicas de motivación que nos parecían rompedoras (como los pases de “Gladiator” que Guardiola hacía a la plantilla del F.C Barcelona), han quedado a la altura del betún.

Ahora, tu mente puede hacer que rindas más. Que, en menos tiempo, quemes más grasa. Para ello no necesitas un entrenador personal, sino acudir a uno de los templos del SoulCycle en Nueva York, o del Psycle en Londres.

Mientras investigaba para su último libro, "The Ministry of Thin", la escritora Emma Woolf descubrió hasta dónde ha llegado la filosofía del deporte extremo: “Ya no es suficiente con nadar treinta largos o una clase de aeróbic suave, y esos amistosos DVD de Jane Fonda son para débiles. Hoy en día, mujeres y hombres se esculpen: Go hard or go home”.

Pero, ¿qué nos ha llevado a convertirnos en nuestros propios entrenadores personales y a autoinflingirnos tanto sufrimiento? La revista Forbes estima que unas 8.000 personas se entrenan con sesiones de SoulCycle cada día. Sus impulsores afirman que el negocio no está en cambiar cuerpos, sino en cambiar vidas.

El SoulCycle combina una clase de spinning y una sesión de coaching inspirador mientras se usan cintas de resistencia, pesos en las manos y se pincha música altamente energética. Los adictos al SoulCycle, conocidos como “rockstars”, se ven propulsados hacia sus propios límites en cada clase, conocidas como “fat-burning cardio parties”, cuyo resultado es la tonificación de cuerpo entero (abdominales, oblicuos, bíceps, triceps, hombros, espalda y piernas). Lady Gaga, Oprah Winfrey y Jake Gyllenhaal son algunos de sus fans.

Sin embargo, Emma Woolf descubrió algo aún más fuerte en Londres. Las sesiones de Psyclese ejecutan en semioscuridad, con luces de discoteca, neones, instructores “apasionados y carismáticos”. La clave es una selección musical pensada al detalle: “Cada clase tiene una banda sonora única para involucrarse emocionalmente en la sesión de ejercicios”, reza la web de Psycle.

Su fundador, el triatleta Tim Weeks, buscó consejo en psicólogos del deporte para seleccionar los ritmos óptimos: Vybz Kartel, Rizzlekicks, David Guetta y los remixes dubstep de Rihanna son algunos de los artistas seleccionados para sus rutinas: “Al principio hay un silencio, eso hace que la gente empiece a pensar en su cuerpo. Pero entonces estalla un espectáculo que consigue la que la motivación no pare de crecer”, explica Weeks.

Parece más o menos divertido, pero en realidad es una locura. Mientras pedaleas al ritmo exacto de la canción, debes levantarte, inclinarte, ladearte como en una curva del Tour de Francia. Después volver a sentarte y hacer pesas o push-ups. A ese estado explosivo (que calificaríamos como de "ponerse en modo Desembarco de Normandía") le llaman “involucrar tu núcleo”, y al parecer no está destinado a crear cuerpos excesivamente voluminosos.

Después de la sesión, las instalaciones de Psycle HQ te reciben con zumos recién exprimidos, comida multivitamínica y unas duchas especiales rehidratantes. Todo el mundo quiere formar parte del club de la sonrisa olímpica y los cuerpos fibrosos, todos quieren inhalar un poco de esa nube de endorfinas.

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