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Putin expulsa a 755 diplomáticos estadounidenses en respuesta a las nuevas sanciones

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Funcionarios de EEUU lamentan la medida adoptada por Rusia y la tachan de "desafortunada e injustificada"

PlayGround

31 Julio 2017 10:12

Getty

Hay desquite. La adopción de nuevas sanciones económicas a Rusia por parte de Estados Unidos tendrá consecuencias. Rusia ha ordenado una drástica reducción del cuerpo diplomático estadounidense en Moscú y sus consulados. Concretamente, exige la salida del país de 755 funcionarios estadounidenses.

La cifra no es caprichosa. El Kremlyn tiene a 455 personas con estatus diplomático trabajando en Estados Unidos. Putin quiere reducir la presencia americana a precisamente esa cifra, 455 personas, para dejar ambos contingentes en tablas.

Según la declaración oficial emitida el pasado viernes, Moscú se reserva el “derecho a adoptar, en base al principio de reciprocidad, otras medidas que pueden afectar a los derechos de EEUU”. El texto alude a la “extrema agresividad” de Washington al emprender “groseras acciones antirusas con el pretexto, completamente inventado, de una injerencia rusa en sus asuntos internos”.


El Kremlyn exige la salida de 755 diplomáticos estadounidenses destacados en Moscú y sus consulados en respuesta a las nuevas sanciones contra Rusia adoptadas por EEUU por su presunta injerencia electoral y su papel en las crisis de Ucrania y Siria


Funcionarios de EEUU han criticado públicamente la expulsión de diplomáticos, una medida que tachan de “lamentable e injustificada”. Sin embargo, a pesar de lo abultado del número y de la retórica empleada, los observadores internacionales coinciden en señalar que se trata de una respuesta comedida que ejemplifica una nueva derrota de los halcones del ala dura del Kremlin.

La aparente buena relación entre Trump y Putin no tendría por qué verse afectada, dicen esos mismos observadores. De entrada, porque las nuevas sanciones han sido acordadas por el Senado estadounidense, y no directamente por Trump. De hecho, la ley aprobada introduce limitaciones a la capacidad del presidente estadounidense de retirar las penalizaciones fijadas, lo que supone una clara muestra de desconfianza hacia Trump.

Por otro lado, la decisión de Moscú parece surgir como respuesta tardía a las sanciones que adoptó la Administración Obama el pasado diciembre por la presunta injerencia electoral de Moscú. Entonces, EEUU expulsó a 35 diplomáticos rusos a los que acusó de ser agentes de inteligencia. El Kremlin sorprendió a propios y extraños al no adoptar una medida simétrica. Esa respuesta llega, en cierto modo, ahora.

“Hemos esperado mucho tiempo para ver si algo mejoraba, teníamos esa esperanza”, ha dicho Putin a la cadena de la televisión estatal Rossia 24, “pero todo indica que, incluso si la situación cambia, no va a suceder pronto”.


La orden de Moscú no va dirigida contra ningún nombre en particular y no alude a ninguna sospecha de espionaje. Washington podrá decidir a quién saca del país y tendrá un mes para cumplir con la medida


La orden de Moscú no va dirigida contra ningún nombre en particular y no alude a ninguna sospecha de espionaje. Washington podrá decidir a quién saca del país y tendrá un mes para cumplir con la medida, hasta el 1 de septiembre, nada parecido a las 72 horas de plazo que dio Obama a Moscú en diciembre. Es esa falta de simetría, dicen los observadores, la que invita a pensar en que Putin no ha perdido las esperanzas de ver una mejora en las relaciones con Washington, que se pueda traducir en una relajación de las sanciones en el futuro próximo.

Tenemos mucho que decir y que hacer en muchos ámbitos de cooperación bilateral que perjudicarían a EE UU. Pero no creo que debamos hacerlo. A día de hoy, estoy en contra de hacerlo”, ha subrayado el mandatario ruso en sus declaraciones a Rossia 24.

La nueva ley estadounidense que regula las sanciones a Rusia tampoco ha gustado en Europa. Las autoridades de la unión y los dirigentes de varios países, entre ellos Alemania, han manifestado su preocupación por una ley que permite penalizar a las empresas de terceros países que inviertan en el desarrollo de infraestructuras rusas para el transporte de hidrocarburos.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha advertido de que la UE tomará medidas contra EEUU en caso de que la nueva ley contra Rusia afecte a intereses europeos.


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