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¿Está Putin dinamitando las elecciones estadounidenses?

El FBI investiga un posible hackeo ruso a los mails del Partido Demócrata para ayudar a Donald Trump. Así es el dulce romance Trump-Putin que hará que Hillary Clinton pierda los nervios

Las alarmas en el Partido Demócrata saltaban este lunes. Una filtración masiva de correos hecha por WikiLeaks empañaba la recién inaugurada convención de Filadelfia que nombrará esta semana a Hillary Clinton como candidata oficial a la presidencia de Estados Unidos.

Ella, que parecía haberse librado del FBI con el caso de sus correos personales, ya estaba de nuevo hundida en el fango. La filtración revelaba en 20.000 emails que el partido demócrata había hecho todo lo posible para quitar de en medio a Bernie Sanders. La fuga parece a todas luces parte de una campaña de desprestigio que pretende minar la popularidad de Clinton. Pero, ¿quién está detrás?

Una filtración masiva de correos hecha por WikiLeaks empañaba la recién inaugurada convención de Filadelfia que nombrará esta semana a Hillary Clinton como candidata oficial a la presidencia.

Sin duda, el primero en beneficiarse de que Clinton pierda votos es su enemigo número uno en la carrera a la Casa Blanca: Donald Trump. Pero Trump no tiene el poder suficiente para hacer una cosa así. La filtración es más profesional.

Los investigadores no tardaron mucho en apuntar a los culpables. Los especialistas han establecido que la seguridad demócrata fue violada por dos agencias de inteligencia rusas que ya habían atacado con anterioridad la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Estado Mayor de EEUU. Las pruebas muestran que los correos pasaron por ordenadores rusos antes de ser publicados.

Entonces, ¿está Putin ayudando a Trump a ganar las elecciones?

La pregunta no es tan descabellada. A pesar de que desde la guerra fría los republicanos han liderado la batalla contra todo lo ruso que habita este mundo, Trump no es un republicano cualquiera. De hecho, es el menos republicano de todos los republicanos. El candidato cuya única bandera es la del dinero. Y en el dinero está precisamente el romance Trump-Putin.

La investigación establece que la seguridad demócrata fue violada por dos agencias de inteligencia rusas que ya habían atacado con anterioridad la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Estado Mayor de EEUU

Ya desde los años 80, cuando la URSS daba sus últimos coletazos socialistas, Trump y su familia vieron en Rusia una nueva oportunidad de negocio que abría las puertas ante el imperio. El beneficio llegó cuando los oligarcas rusos comenzaron a comprar propiedades en todo el mundo y, por supuesto, propiedades del magnate neoyorkino.

"Vemos una gran cantidad de dinero llegando de Rusia", desveló Donald Jr., hijo de Trump, en una conferencia de bienes inmuebles en 2008. Pero el dinero también llegaba por medio de los créditos.

Hace una década, cuando el reino de Trump estuvo a punto de colapsar, los bancos estadounidenses dejaron de darle capital para nuevas inversiones. Deutsche Bank no le dio la espalda pero la mayor ayuda llegó desde suelo ruso. El imperio fue reconstruido con una dependencia enorme de los capitales rusos y la organización Trump comenzó a recibir dinero de personas cercanas a Vladimir Putin.

Hace años, el imperio Trump fue reconstruido con una dependencia enorme de los capitales rusos y su organización comenzó a recibir dinero de personas cercanas a Vladimir Putin

Pero ahí no queda todo. Hay algo más, o más bien alguien más, que sirve de lazo entre el presidente ruso y el multimillonario americano: Paul Manafort, jefe de la campaña de Donald Trump. Lo curioso es que no hace mucho, Manafort era un consultor y lobista del expresidente ucraniano prorruso Victor Yanukovich, que actualmente se refugia en Rusia tras las revueltas que le quitaron del poder.

Durante años, Trump ha alabado y admirado a Putin en las redes sociales. El gobierno autocrático del presidente ruso caracterizado por una política inflexible fascina al multimillonario estadounidense. En 2013 Trump publicó en Twitter que quería convertirse en el mejor amigo de Putin, algo que el presidente ruso no parece rechazar.

Los medios rusos han conseguido llevar la campaña electoral estadounidense a una cuestión doméstica. Desde la televisión estatal se proclama que Trump puede ser el líder que ayude a normalizar la relación con Rusia y hasta existe una página de la campaña de Trump totalmente en ruso donde se reúnen todas las noticias sobre el candidato.

Lo que sí está claro es que Putin no quiere a Hillary. Desde que en 2011 Clinton declarara que las elecciones en las que había ganado Putin eran injustas, las relaciones entre los dos empeoraron más que nunca. A ello se le sumó el hecho de que en 2014, la demócrata considerara la anexión de Crimea a Rusia como "lo que Hitler hizo en los años 30".

Putin no quiere a Hillary y los medios rusos presentan a Trump como el hombre que podrá volver a poner en funcionamiento las relaciones entre los dos países.

Pero hay una última cosa que ha hecho que Trump se gane el corazón de Putin: el magnate parece odiar tanto a la OTAN como el propio presidente ruso.

La semana pasada el republicano declaró al New York Times que si Rusia atacaba a un país miembro de la OTAN, EEUU no se iba a sentir en la obligación de defenderlo. "Si cumplen con sus obligaciones frente a nosotros, la respuesta es sí", dijo Trump.

La cuestión es que jamás hasta ahora Rusia habían influido tanto en la política estadounidense. ¿Está Putin moviendo los hijos? Es poco probable. Al igual que es improbable que Trump consiga el despacho oval por la ayuda de Putin.

"Creo que esperan que Hillary gane", aseguró a Politico un diplomático con amplia experiencia en Rusia. "Pero le están enviado un mensaje de que es una potencia a tener en cuenta y que la pueden ensuciar a su voluntad".

El mensaje ha sido ya entregado. Y Hillary puede comenzar pronto a perder los nervios.

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