PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Now

¿Pueden tus genes convertirte en un asesino? La respuesta es inquietante...

H

 

Diversos estudios han investigado el origen genético de la violencia, y esto es lo que han encontrado

Juan Carlos Saloz

05 Mayo 2016 19:50

Imagen de Lars Tunbjörk

En 2006, un hombre se salvó de la pena de muerte gracias a sus abogados. Su nombre era Bradley Waldroup y había matado a su exesposa disparándole en hasta ocho ocasiones. Más tarde, continuó demostrando actitudes psicópatas y reconoció su culpabilidad en el juicio. "No estoy orgulloso de lo que he hecho", dijo.

Pero sus abogados, lejos de realizar una defensa usual, mandaron una muestra de sangre del acusado al laboratorio de genética molecular de la Universidad de Venerbilt, situada en Nashville. Buscaban una evidencia científica que justificara, de alguna forma, las acciones del asesino. Y la encontraron.

Waldroup tenía una variante genética en uno de los genes de su cromosoma X, concretamente, en el encargado de codificar la enzima monoamino oxidasa-A (MAOA). Lo que hace el MAOA es descomponer neurotransmisores cruciales para el organismo como la dopamina y la serotonina. Si no están controladas, estas sustancias químicas se pueden acumular en el cerebro y, en consecuencia, causar una pérdida del control de los impulsos y un aumento de la violencia y la rabia.

Básicamente, los abogados defendieron que los genes de Waldroup le hicieron asesinar a su antigua mujer.

¿Podemos identificar a potenciales asesinos antes de que cometan algún delito?

Ha pasado una década desde que esto ocurriera. Ahora, ya es un hecho que el denominado “gen guerrero” está relacionado con los comportamientos psicopáticos.

Además, la genética también ha sido vinculada a ciertas enfermedades mentales. El pasado enero, científicos de la Universidad de Harvard realizaron un estudio en el que identificaron un gen que podría ser el que diera origen a la esquizofrenia, lo que supone un importante avance para la investigación de la enfermedad.

Pero cada nuevo estudio reabre el debate al respecto: ¿podemos identificar a potenciales asesinos antes de que cometan algún delito? ¿Tienen los asesinos en serie un nexo de unión genético?

Ahora que la ciencia ha descubierto genes que aumentan el riesgo del alcoholismo, todo parece evidenciar que hará lo propio con la violencia. Sin embargo, los investigadores muestran sus resultados con sumo cuidado. Al fin y al cabo, cualquier muestra que relacione la agresividad con la genética podría derivar en radicalismos como querer acabar con los asesinos antes de que cometan algún delito.

Kent Kiehl lleva 25 años trabajando como neurólogo en Nuevo México, analizando los cerebros de violadores, pirómanos, asesinos y delincuentes de todo tipo.

Kiehl ha encontrado que el 16% de los delincuentes aprisionados en Estados Unidos son psicópatas y, por lo tanto, carecen de empatía y remordimiento. Aproximadamente, este 16% se convierte en un 1% al pasarlo a la población general, por lo que se trata de una enfermedad tan numerosa como la bulimia.

En los más de 4.000 delincuentes que Kiehl ha analizado, las coincidencias en los que sufren psicopatías se basan en tener las amígdalas más pequeñas y menos materia gris en el cerebro. “Tienen cerebros diferentes. Por lo que al menos un 50% de sus actos están causados por la genética”, explica.

Pero el científico todavía no tiene datos suficientes como para corroborar sus investigaciones, por lo que debe contestar con una triste negativa a las llamadas recurrentes que recibe de padres que creen que sus hijos pueden ser psicópatas.

brain scans

Los hombres son más propensos a sufrir la variación genética relacionada con la violencia

En los últimos años, la búsqueda de raíces genéticas se ha centrado, casi en exclusiva en el gen MAOA. Al situarse dentro del cromosoma X, los hombres son más propensos a sufrir el defecto que las mujeres, ya que al tener dos cromosomas X pueden contrarrestar los efectos.

No obstante, otros proyectos han encontrado otros factores de riesgo genéticos que pueden tener relación con la conducta violenta. En 2011, un estudio alemán encontró una relación entre el comportamiento homicida y una variante específica en un gen que codifica la proteína COMT. Al igual que el MAOA, esta proteína regula la dopamina.

Y, en 2015, un grupo de investigadores finlandeses llegó a la conclusión de que la variante genética CDH13, que oscasiona disfunción celular y se relaciona con el autismo o la hiperactividad, también era un “factor plausible” para el comportamiento violento.

Pero, al igual que tener un gen que aumenta el riesgo de cáncer de mama no significa necesariamente que esa persona sufrirá la enfermedad, con las conductas violentas ocurre lo mismo. Por lo tanto, es solo un factor más a tener en cuenta a la hora de analizar un caso de este tipo. Según señala la directora de neurociencia de la Universidad de Fordham Deborah Denno, “aunque los genes influyen en el comportamiento, no determinan nada”.

La psicología y la sociología, de este modo, son tan importantes o más a la hora de analizar conductas asesinas. Por ejemplo, las personas que han sido maltratadas de pequeñas tienen muchas más posibilidades de cometer uno de estos crímenes. Es solo un motivo más de los tantos que existen alrededor de cada caso.

Son muchas las investigaciones distintas que se llevan a cabo sobre este pretexto. Sin embargo, y aunque como destaca Daniel R. Weinberger, director del Instituto de Neurociencia John Hopkins, “hoy en día somos capaces de explorar cosas que hace diez años parecían de ciencia ficción”, todavía queda un gran camino que recorrer hasta hallar una respuesta válida más allá de que existe una mínima relación.


[Vía Popular Science]


share