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Alemania avisa a los padres de que destruyan a Cayla, la "muñeca espía"

Su sistema de captación de datos y bluetooth la convierten en un peligro potencial

Desde hace un par de años, entre el catálogo de los juguetes de Navidad se están colando espías. No se trata de nuevas versiones del Action Man ni de figuras de acción de James Bond, sino de verdaderas máquinas con la capacidad de espiar a sus usuarios.

La primera en llegar fue la “ Barbie orwelliana”, que registraba la voz de los niños para después contestar en consecuencia por su Inteligencia Artificial. Más tarde llegaron el robot i-QUE y la muñeca My Friend Cayla con un sistema muy similar. A simple vista, son juguetes innovadores e inocentes, pero ocultan algo muy oscuro.

Los datos registrados por los juguetes (es decir, la voz de los niños que juegan con ellos) se guardan en la nube, de manera que las compañías pueden acceder a ellos en cualquier momento, para así descubrir sus gustos y utilizarlos en estrategias de publicidad y marketing.

Si esto ya supone una gran polémica para los padres, la incertidumbre de si harán algo más con las grabaciones captadas ha aumentado su preocupación al máximo. Alertados por la situación, desde la Agencia Federal de Redes de Alemania han prohibido la última de estas muñecas: “Cayla”.

La organización considera que el micrófono y la conexión bluetooth que tiene integrados la convierten en un posible instrumento de espionaje ilegal. De nada sirve que los padres den el consentimiento a la hora de comprarlos, ya que no es posible controlar los usos fraudulentos que se puedan realizar con las grabaciones.

“Objetos que ocultan cámaras o micros y que pueden transmitir datos de forma inadvertida amenazan a la esfera privada de las personas”, ha esclarecido Jochen Homann, el presidente de la agencia, en un comunicado.

La entidad ha pedido a las tiendas que retiren la muñeca. Sin embargo, a los padres que ya la hayan comprado solo les piden que la desactiven, confiando en que “serán responsables” y advirtiendo de que su único deber “es informar”.

Vid, la compañía juguetera detrás de Cayla, ha remarcado que el juguete no se puede piratear y que los datos están administrados por especialistas. No obstante, la organización no ve suficientes los argumentos que ha dado la empresa, así que se ha mantenido firme en su decreto.

La agencia ha tomado la decisión a partir de un informe elaborado por un estudiante de Derecho de la Universidad del Sarre. A través de su comunicado, los medios de comunicación alemanes se hicieron eco de la noticia, y finalmente se ha tomado una medida para acabar con este problema.

Eso sí, en la mayoría de países, la pequeña espía continúa vendiéndose sin que nadie tome cartas en el asunto.

[Vía BBC]

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