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Presumidas y libres: una historia del selfie femenino a través del fotomatón

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La colección de Walter Plotnick recoge 70 años de fotografías de mujeres en los fotomatones

Alba Muñoz

05 Agosto 2014 13:52

La máquina expendedora de retratos o fotomatón fue introducida por Percival Everett en 1883, aunque la primera patente data de 1889 y no fue hasta 1925 cuando Anatol Josepho ideó el habitáculo con cortina y la instaló en Broadway.

Al principio de los tiempos estas máquinas se encontraban en pueblos costeros y zonas de vacaciones, es decir, en lugares apartados de las miradas que juzgan y en ambientes de relajo personal. De esa época (1900-1910) data la fotografía más antigua del conjunto de retratos de mujeres que el coleccionista Walter Plotnick ha ido recopilando a lo largo de los años: en ella, dos mujeres se abrazan y se besan con la emoción de quienes sólo pueden hacerlo a escondidas. Según Plotnick, las primeras imágenes de fotomatón capturaban una espontaneidad femenina imposible de ver en los retratos fotográficos antiguos. Eran impresoras de recuerdos secretos.

Presumidas, lesbianas y otros secretos del primer fotomatón

Más tarde, iniciado el siglo XX, las primeras máquinas se instalaron en grandes ciudades como París y Nueva York: los primeros seis meses, la de Broadway fotografió a 280.000 personas. Su enorme éxito no sólo se debía a la rapidez o a la diferencia de precio con un estudio fotográfico: el fotomatón era, en sí mismo, una caja de intimidad, una fotografía a solas o a compartir con quien se quisiera. No hay nadie detrás de la cámara, y eso significa que puedes hacer lo que quieras.

De modo que no es ninguna barbaridad afirmar que estas máquinas expendieran las primeras selfies de la historia. Entendemos aquí “selfie” como la imagen que uno mismo compone y diseña para proyectar a los demás: la forma como a uno, libre de vergüenzas, costumbres, poses y opiniones ajenas, le gusta verse. Como estar a solas ante un espejo y pulsar el disparador.

El vestido del domingo, el mejor tocado, el pintalabios nuevo. Una foto para regalar a quienes se van lejos o simplemente un trámite para la documentación.

Aparecen en la colección de Plotnick posados de mujeres negras y gestos seductores y provocativos, ¿para regalar, quizá? A partir de 1940, cuando las mujeres empezaron a tomar progresivamente los espacios públicos y los lugares de ocio, se multiplicaron las fotografías grupales y de parejas de amigas: las imágenes dedicadas a inmortalizar momentos, y sobre todo, pequeños espacios de libertad tras las cortinas.

Más tarde, en la década de los setenta, las auto fotos a solas empezaron a mostrar imágenes más idealizadas de sus protagonistas, más complejas, lo que puede entenderse como una evolución del arte del autorretrato o como las primeras muestras del atiborramiento narcisista que habría de llegar en la era internet.

Presumidas, lesbianas y otros secretos del primer fotomatón

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