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Poroshenko y Putin: lo que tienen en común los dos actores de la nueva Guerra Fría

Las filtraciones de los "Papeles de Panamá" han acercado a los dos presidentes más de lo que ellos habrían imaginado nunca

Eran prácticamente hermanos. Juntos se vieron involucrados en decenas de peleas, juntos escuchaban música y juntos recorrían las calles de aquel intranquilo Leningrado de la década de los 80 en un viejo Zaporozhets, uno de los peores coches soviéticos creado jamás.

Ahora Leningrado ha recuperado el nombre zarista de San Petersburgo, por sus calles circulan lujosos Audis y Mercedes y ellos ya no son aquellos jóvenes despreocupados que pasaban noches enteras con una guitarra.

Sergei Roldugin consiguió enfilar su carrera y convertirse en uno de los mejores chelistas de Rusia.

Vladimir Putin, después de pasar por el temido KGB, se ha convertido en el hombre más poderoso del país y en una de las figuras más influyentes del planeta.

Su amistad, sin embargo, permanece inquebrantable hasta nuestros días. Y la filtración de los "Papeles de Panamá" de la compañía Mossack Fonseca da una visión de esa amistad que va más allá de la fraternidad.

Vladimir Putin en el bautizo de su hija Maria acompañado de su esposa y Sergei Roldugin.

Según los documentos revelados, el mejor amigo de Putin, el hombre que le presentó a su mujer Ludmila, el hombre que es el padrino de su hija mayor María, el hombre con el que Putin incluso llegó a compartir vivienda, es uno de los propietarios de offshores —empresas creadas en paraísos fiscales— que más dinero sacaba de Rusia.

Junto a otros nombres como Arkadiy y Boris Rotenberg, importantes multimillonarios rusos, o el director del Banco Rossiya Yuri Kovalchuk, el nombre de Roldugin lleva las filtraciones hasta el mismo presidente de la Federación Rusa, a pesar de que el nombre de Putin no aparece en ninguno de los papeles.

Tanto los hermanos Rotenberg, conocidos de Putin desde 1964, como Kovalchuk son personajes cuyos nombres ya han sonado bastante en la prensa tanto rusa como occidental con referencia a varios negocios. El enriquecimiento de los Rotenberg ha sido directamente relacionado con beneficiosos contratos estatales de diferentes empresas como Gazprom.

Kovalchuk fue uno de los hombres sancionados por EEUU después de la anexión rusa de la península de Crimea y fue acusado de ser el propietario del cajero de los amigos de Putin y del mismo presidente.

Pero Roldugin permanecía limpio.

Sergei Roldugin, en uno de sus conciertos.

Hasta ahora, nunca se ha hablado en la prensa de ninguna acción ilegal relacionada con el violonchelista. Precisamente por ello, por su bajo perfil, Roldugin ha sido el elegido para desviar fondos a compañías offshore.

Poseedor del 20% de la empresa de publicidad televisiva Video International, el 15% de una compañía llamada Raytar (situada en Chipre), el 3,2% del ya nombrado Banco Rossiya y con acciones en importantes empresas automovilísticas como Kamaz y Avtobaz, es increíble que el nombre de Roldugin no haya salido antes en los medios.

Según los documentos filtrados, el músico fue el encargado de realizar unas 100 transferencias encubiertas en las que actuaba de testaferro.

El análisis revela que 2.000 millones de dólares en total han sido desviados en secreto a través de bancos y sociedades pantalla vinculadas a los socios de Putin.

Al ser preguntado por los periodistas del periódico independiente Novaya Gazeta, Roldugin ha declarado que él no es un hombre de negocios pero que para contestar a las preguntas sobre su implicación en estas filtraciones, primero tendría que consultar a sus abogados.

Putin y Poroshenko, hermanos en Panamá

En los Papeles de Panamá, que han sacado a la luz la implicación en sociedades offshore de 72 líderes y exlíderes mundiales, destaca también un nombre geográficamente no muy alejado de Putin y su contrincante en la nueva Guerra Fría: el presidente ucraniano Petró Poroshenko.

Desde que Poroshenko llegó al poder en 2014, ha basado toda su política en la promesa de la lucha contra la corrupción que representaba el anterior presidente Viktor Yanukovich, pero las filtraciones han revelado que estas promesas son manifiestamente falsas.

Poroshenko, con un patrimonio de 858 millones de dólares, es uno de los hombres más ricos de Ucrania.

Conocido como "el rey del chocolate", este magnate posee una de las empresas de confitería más exitosas en Europa. Pero eso no es todo. Poroshenko es también dueño de fábricas de automóviles, de cadenas de televisión y astilleros, entre otros muchos negocios.

Petró Poroshenko, actual presidente de Ucrania.

A pocas semanas de llegar al Gobierno, el actual presidente prometió que cerraría su fábrica de chocolate Roshen para enfocarse en exclusiva a los problemas de su país y sus ciudadanos. Total dedicación. Esa era su consigna.

Desde finales del 2013 y hasta ahora, Ucrania entraba en la etapa más conflictiva de su historia, una época tumultuosa cuyos coletazos aún ahora persisten. Tras una guerra civil que ha dejado casi 10.000 muertos, el país, fragmentado en dos bandos, roto socialmente, al borde del colapso sanitario y inmerso en una crisis económica sin precedentes vive un momento tan tenso como frágil.

El punto álgido del conflicto entre el bando proeuropeo y el prorruso llegó en agosto de 2014, cuando el país estaba hundido en la guerra en el este. Ese mismo mes, el 4 de agosto, George Ioannou del bufete de abogados Dr. K. Chrysostomides & Co LLC escribía un correo electrónico a la firma panameña Mossack Fonseca pidiendo registrar una nueva compañía en la que tenía intereses un hombre dedicado a la política.

En 17 días, la compañía Prime Asset Partner era registrada en las Islas Vírgenes Británicas, un paraíso fiscal.

¿Su dueño y beneficiario? El presidente de Ucrania, Petró Poroshenko.

En el registro de la compañía se adjunta un escaneo del pasaporte del presidente y la dirección de uno de sus pisos en Kiev.

Pasaporte del presidente Petró Poroshenko.

Puede parecer poca cosa, una acción normal para un adinerado hombre de negocios. Pero con este registro el presidente rompía su promesa electoral, incumplía la Constitución (que prohibe que el presidente del país se dedique a los negocios) y además infringía el Código Penal, concretamente la ley anticorrupción que prohíbe el registro de compañías offshore.

Además, el presidente incumplió dos veces más la ley al no exponer en sus declaraciones de la renta de 2014 y 2015 la existencia de esta empresa y de dos compañías más registradas en Chipre (CEE Confectionery Investments) y en los Países Bajos (Roshen Europe).

En Ucrania la filtración ha sentado mal. No es solo que el presidente haya estado practicando el mismo tipo de corrupción contra la que dice luchar y que cada año priva a Ucrania de 11.600 millones de dólares en impuestos no recaudados. A ojos de la mayoría de los ciudadanos, su acto es un auténtico sacrilegio al honor del conjunto de los ucranianos en los peores momentos del país.

Una imagen de la batalla de Ilovaisk.

El mismo día en el quedaban registradas las empresas, el 21 de agosto, los soldados ucranianos y los batallones voluntarios se encontraban en la conocida como batalla de Ilovaisk, la batalla más sangrienta de la guerra civil en la que cerca de 1.000 personas perdieron la vida.

Mientras todo el país permanecía pendiente del televisor en el que cada día las noticias se abrían con nuevas cifras de muertos, el presidente del país creaba empresas en paraísos fiscales.

El sitio de Ilovaisk duró cuatro semanas. En septiembre, Ucrania perdió para siempre Ilovaisk y la vida de cientos de soldados. El presidente ganó en cambio tres empresas en paraísos fiscales.

Ataúdes de los soldados ucranianos después del sitio de Ilovaisk.

Alexei Jrama, presidente de Transparency International Ukraine, considera que este acto de Poroshenko fue completamente inmoral. "Podría haber dicho, chicos vamos a dejar ese tema, ahora hay temas mucho más serios de los que ocuparse".

Él, el que había sido nombrado el presidente del supuesto cambio, el que se enfrentaría a la "corrupción" de Yanukovich y su amigo Putin, resultó que era igual de corrupto que ellos.

El que había sido apoyado por EEUU y por la Unión Europea, dejaba que los soldados murieran mientras creaba nuevas compañías para desviar dinero de la empresa que prometió cerrar.

Según los datos desvelados por las filtraciones, los activos entre las tres empresas creadas no superan los 3.085 dólares, pero aún así son ilegales y todo apunta a que fueron creadas para desviar dinero de Roshen.

Hace solo unas semanas, el Parlamento ucraniano votó a favor de apropiarse de los bienes 'offshore' que el expresidente Yanukovich dispone fuera de Ucrania. Por supuesto, nada se dijo en el Parlamento de los bienes del actual presidente.

Los parásitos del sistema que vienen desde arriba

Tanto los documentos que implican directamente a Poroshenko como los que implican indirectamente a Putin revelan un problema de corrupción endémico en la Europa del Este. Nada tienen que ver aquí ni las ideologías ni las banderas; se trata de un problema que parece inextirpable del poder.

Una vez que subes a la cima estás condenado. Y a todos les gusta estar condenados.

El portavoz del gobierno de Vladimir Putin, Dmitriy Peskov, no ha tardado en ofrecer declaraciones con respecto a los documentos (que por cierto, también vinculan a su esposa) en los que desprecia el trabajo de los periodistas y acusa a toda la investigación de estar orquestada por la CIA para deslegitimar a Rusia.

Según el Gobierno ruso, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación no es más que una tapadera en la que trabajan exagentes de la CIA. Los medios rusos, por su parte, han preferido omitir la noticia de la filtración y algunos solo se han hecho eco de la respuesta del Estado.

El único medio que ha publicado lo que los "Papeles de Panamá" dicen de Rusia, Putin y sus amigos ha sido el periódico Novaya Gazeta, el medio independiente donde trabajaba la célebre periodista asesinada Anna Politkovskaya.

Por su parte, Petró Poroshenko ha negado en las redes sociales que después de asumir la presidencia siga gestionando los activos de las empresas de las que hablan los documentos.

El presidente ucraniano ha declarado que todos sus negocios están en manos de abogados y consultorías. Oleg Lashko, el líder del Partido Radical de Ucrania, subió ayer a la tribuna del Parlamento para pedir la destitución del presidente pero la fiscalía no ha visto en sus acciones ningún delito.

Con respecto a la opinión pública rusa, la activista Alena Popova ha publicado en su muro de Facebook la que parece que ha sido una respuesta mayoritaria: los problemas de la corrupción son tan poco sorprendentes como poco interesantes.

Quizá el problema real que se esconde detrás de todas estas acciones no es solo la corrupción política sino la indiferencia de la sociedad, que parece inmunizada a que unos pocos se llenen los bolsillos con el dinero de todos.

A que las leyes estén hechas solo para los de abajo de la pirámide y no para los de arriba.

Y ese problema, por desgracia, ya es universal.

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