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La exitosa serie 'Planet Earth II' es un "desastre para la vida silvestre del mundo", critica otro productor de la BBC

Este tipo de documentales sobre naturaleza "son puro entrenemiento que contribuyen a la extincción de la vida salvaje", apunta Martin Hughes-Games en alusión a la serie dirigida por Sir David Attenboroug

La exitosa serie documental británica Planet Earth acabó su segunda temporada en 2016 maravillando a la crítica y batiendo récords de audiencia con más de 12 millones de espectadores pegados a la pantalla de televisión para ver las mejores imágenes filmadas de la naturaleza salvaje.

Sin embargo, un día después de que se emitiera el último capítulo del programa dirigido por David Attenborough, un productor rival de la misma cadena (BBC) se desmarcaba de los elogios para introducir una dura crítica: "Temo que esta serie se haya convertido en un desastre para la vida silvestre del mundo".

Martin Hughes-Games, el presentador de Springwatch, lamentaba que Planet Earth II hubiera mostrado una "fantasía de la vida silvestre" que no se corresponde con la actual situación de extinción masiva de especies y destrucción del mundo natural a manos de los humanos. "Estos programas son puro entretenimiento. Brillantemente ejecutados, pero en última instancia son un contribuyente importante a la extinción de la vida salvaje en todo el planeta", afirmaba en un artículo de opinión publicado en The Guardian.

Según Hughes-Games, la imperdonable omisión de la cruda realidad se traduce en una "falsa sensación de seguridad" en la que los ciudadanos se quedan con la impresión, después de haber visto asombrosas imágenes en parajes remotos, de que la terrible acción del hombre contra la naturaleza no está sucediendo. O al menos no está siendo para tanto.

Para ejemplificar que Planet Earth está fracasando en su intento de involucrar a la sociedad en la conversación del planeta, Hughes-Games menciona las conclusiones del informe del Fondo Mundial para la Naturaleza y Sociedad Zoológica de Londres publicado a principios de 2016. Según se advierte en el documento, la población mundial de vertebrados ha caído un 58% entre 1970 y 2012, periodo que comprende la emisión de los míticos documentales que comenzaron a finales de la década de los 70.

"Los productores continúan acudiendo a los parques y reservas, que se están reduciendo rápidamente, para hacer sus películas creando un bello y seductor mundo de fantasía. Una utopía donde los tigres aún andan libres y sin perturbaciones, donde el mundo natural existe como si el hombre nunca hubiera existido".

"A la vez que Planet Earth II se estaba emitiendo, se informaba de que el número de leones y jirafas estaba cayendo y el mes pasado quedó claro que la jirafa podría estar encaminándose hacia la extinción con un 40% menos de población en los últimos 15 años", añadía.

La solución, para Hughes-Games, pasaría por dejar de ignorar desde el foco de las cámaras la sobreexplotación de las especies, la contaminación, la caza furtiva o la apabullante destrucción de los hábitats para romper la falsa ilusión. Mezclar las actuales bellas emisiones —que, argumenta, siguen siendo esenciales— con dosis de la triste realidad.

Finalmente, Hughes-Games propone que debería introducirse un "impuesto de conservación" a los programas de historia natural de los canales de TV . Concretamente, considera que una quinta parte de los beneficios generados se deberían dedicar a este fin y apunta que la BBC, al no poseer presión financiera en su régimen de cadena pública, está en "una posición única" para trabajar con este impuesto.

¿Tomarán nota los responsables de Planet Earth? ¿Veremos en la siguiente temporada a contrabandistas de cuerno de rinoceronte o cómo se está talando extensamente la jungla?

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