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El parricida que mató a sus dos hijas con una radial, condenado a prisión permanente

Es la primera vez que un tribunal dicta este tipo de condena, el máximo castigo impuesto en España.  

David Oubel, el parricida de Moraña (Galicia), ha sido condenado a prisión permanente revisable. Es la máxima pena impuesta en España desde que se incluyera en 2015 en el Código Penal. Fue precisamente 15 días después de su modificación cuando el parricida degolló y asesinó a sus dos hijas, de 4 y 9 años, con una radial y un cuchillo.

La condena ha sido unánime.Tras deliberar durante dos horas, el juzgado popular dictó su veredicto: culpable de asesinato con alevosía. Un veredicto que,  tanto el Fiscal como el abogado del acusado, aceptaron de forma unánime. La sentencia ya es firme al no haberse presentado recurso alguno por ambas partes.

En un primer momento, la defensa alegó que el parricida sufrió un trastorno psiquiátrico que le llevó a cometer el atroz crimen. Los psiquiatras encargados de valorarle niegan que padeciera ningún tipo de trastorno y que era completamente consciente de lo que estaba haciendo. Los peritos aseguraron que Oubel es un hombre con "personalidad narcisista, frío y sin capacidad de empatía".

Tanto el fiscal como la acusación particular le preguntaron si asumía el informe de los psiquiatras, que señalan que no padece ninguna patología psicológica que afectase a su capacidad intelectiva y que, por ende, pudiera afectar a su imputabilidad. El acusado respondió con un "sí, lo acepto".

Además, las pruebas remitidas por la acusación corroboran que el asesinato se comentió de forma premeditada. El parricida compró dos días antes la radial con la que degolló a las menores y les suministró horas antes pastillas para adormecerlas.

Después de dos años de instrucción en los que el parricida se mantuvo en silencio, ayer confesó los hechos. Parco en palabras y sin querer entrar en detalles, Oubel aseguró que él había matado a sus hijas la mañana del 31 de julio de 2015."Reconozco los hechos. Reconozco los hechos de la acusación fiscal", dijo.

"No sé qué me llevó a hacerlo. Me arrepiento de mis actos y pido perdón por ello. Pero ya no tengo manera de solucionarlo", añadía en el juicio celebrado ayer en Pontevedra (Galicia, España). Sus declaraciones ya avanzaban la sentencia que se ha dictado hoy. Oubel se enfrentaba a dos delitos de asesinato con alevosía, agravados por tratarse de menores de 16 años y por el hecho de que fuese el propio padre de las víctimas.

La prisión permanente revisable no es similar a la cadena perpertua existente en Estados Unidos. Aun así, es la máxima pena impuesta por el Código Penal. Supone una revisión del caso en 25 años. La buena conducta del acusado podría facilitar una rebaja de la condena, pero teniendo en cuenta que Oubel supera los 40 años, es bastante posible que acabe la gran parte de su vida entre rejas.

La sentencia también le obliga a indemnizar a su exmujer y madre de las dos menores con 300.000 euros. También prohíbe al parricida acercarse a ella durante 30 años. El móvil del crimen no ha quedado esclarecido.

El Fiscal no ha podido evitar las lágrimas a la hora de emitir el veridicto. Emocionado, ha roto a llorar.

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