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20 años después de muerto, la derecha no quiere ni oír su nombre

Un documental recupera la incómoda figura del cantautor comunista y catalanista Ovidi Montllor

¿Puede un gobierno no querer ni oír el nombre de un cantante que lleve 20 años muerto? La respuesta podría ser Ovidi Montllor.

Montllor fue una figura de la nueva canción catalana que nunca llegó a tener la consideración de los Raimon, Serrat o Llach, precisamente por haberse mantenido como un outsider sólo fiel a sí mismo: por esta misma razón, parecía una buena idea realizar un biopic, y más desde su tierra natal. Para las autoridades valencianas, no tanto. Esto es lo que denuncia el equipo de trabajo del documental Ovidi, el making of de la película que nunca se hizo, ahora en fase de captación de fondos.

Pero, ¿quién era Ovidi Montllor?

Nacido en Alcoi, catalán de Barcelona por adopción y conocido en toda la península en parte por su faceta de actor en películas como Furtivos, La verdad sobre el caso Savolta o Amanece que no es poco, Ovidi fue hijo de la clase trabajadora. Emigró en los 60 a Barcelona sin apenas dinero y trabajó en oficios diversos como peluquero, pescadero, mecánico o descargador de camiones. Hasta la década de los 70 no pudo vivir de la música, un éxito que le llegó gracias a composiciones propias ( La fera ferotge, Lliçó de sumes i verbs, La samarreta) y de poemas musicados de Estellés, Espriu o Pere Quart.

Ovidi no fue una figura cómoda para casi nadie. ¿Por qué? Básicamente porque nunca se casó con nadie. Su discurso crítico con el poder no se rebajó con la llegada de la democracia, permaneciendo ajeno a las instituciones y sin el amparo de discográficas cada vez menos interesadas en voces que presentasen problemas a los nuevos tiempos. Ovidi pertenecía al PSUC, el partido comunista catalán, y le siguió cantando a los mismos asuntos bajo Franco, Suárez, Calvo Sotelo o Felipe González.

Muerto Franco, ¿contra qué cantar? El bufón, el payaso, como él mismo se definía en una de sus canciones, ya no hacía falta.

Para la Comunidad Valenciana, en proceso de construcción de identidad presionado por las tendencias anti-catalanistas de UCD, que Montllor cantase esto en 1979 no le hizo ser ningún niño mimado. Tampoco en la Cataluña de la autonomía pujolista pudo encontrar acomodo: más que las banderas, le podían más las condiciones socioeconómicas de quien reconocía como sus iguales. Ovidi llegaba a reconocerse en entrevistas de esta época como " un resentido porque ya son muchos años de resentimiento". En paralelo, España caminaba hacia la aprobación de la Constitución actual, hacia una reforma pactada que él nunca aplaudió. No extraña que su legado sea reivindicado incluso por grupos de punk

No parece nada descabellado querer hacer una película sobre Ovidi a los 20 años de su muerte. El actor ganador de 2 Goyas Eduard Fernández interpretaría a Ovidi. Rosana Pastor a su última mujer. Vicent Tamarit la dirigiría y Carles Miralles la produciría. Una buena idea. Pero se encontraron con la indiferencia institucional: no hay ayudas para un proyecto sobre Ovidi Montllor. “Es muy difícil explicar lo inexplicable. En cada convocatoria te responden que has estado a punto de conseguir la ayuda", explica Miralles, que habla además de la sensación de que Ovidi no interesa a nadie. Un Ovidi que en vida nunca actuó en Canal 9.

"Incluso en su homenaje en Alcoi, ya muy enfermo, pidió que las cámaras de este canal salieran del teatro", apunta Miralles sobre la relación de Radiotelevisió Valenciana con Montllor. Para Tamarit, el problema no es Ovidi, "la pregunta debería ser por qué es tan problemática la derecha gobernante valenciana".

Pero entonces, ¿se puede hacer un cómo se hizo de algo que no se ha hecho? La respuesta es sí. El proyecto, a falta de apoyos económicos, ha mutado. Ahora, Eduard Fernández ya no será Ovidi, sino el actor que se acerca al personaje y así nos lo descubre. Rosana Pastor será una directora en búsqueda de la financiación necesaria para llevar adelante el, de momento, inédito biopic. El equipo de trabajo, sin embargo, no renuncia a poder realizar la película si esta primera pieza se puede llevar a cabo.

Ovidi Montllor, si no fue libre, siempre fue por libre. Ni siquiera su partido de toda la vida se libró de sus dudas e inquietudes, especialmente hacia el final de su vida, en 1995. La fera ferotge, el chico de Alcoi con samarreta vermella, había nacido —como recordaba en el disco 4.02.42— un #4F, símbolo ya de advertencia para no cruzarte en el camino trazado por las autoridades. Si no, estás fuera, invisibilizado, o algo peor. ¿Con quién y contra quién estaría hoy Ovidi?

Esta película no debe hacerse, no conozcas la historia de este hombre

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