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Otomanos, anime y ciencia ficción: confesiones de una artista millennial

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Collective Creature dedica un mini documental a la joven y sorprendente artista turca Melike Koçak

Alba Muñoz

18 Agosto 2014 18:09

“¿Por qué no le dices que eres un artista? [...] Diles que vas a tener la tuberculosis en una buhardilla si tienes que hacerlo. Diles que es lo que hizo Flaubert. [...] Los raperos que eran pobres y vendían sus cintas en la calle lo hicieron. Es lo que Mick Jagger hizo, es lo que hizo mi hermanastro. Todos ellos atrapados en sus trece”. Jessa (Girls: Episodio 1/1).

A la Generación Y, más conocidos como millennials, se les llama narcisistas, vanidosos y se dice que todos se creen artistas cuando muy pocos lo son en realidad. Supuestamente, quienes están en la veintena, han crecido con demasiados refuerzos positivos y eso les hace creer que todos sus actos son motivo de celebración. A menudo estos estareotipos no tienen en cuenta que la actitud altiva y desafiante puede ser parte del universo de muchos jóvenes artistas, y formar parte de una membrana protectora de las instituciones, jerarquías y autoridad.

Es el caso de Melike Koçak, una prolífica joven pintora, animadora y “maga de la vida moderna” a quien el colectivo Collective Creature ha querido dedicar un mini documental. Melike, que se hace llamar Golden Sweet o Pope Queen, nació en Estambul y ahora estudia en el Massachusetts College of Art and Design de Boston. A pesar de su juventud, tiene una visión de lo que significa ser artista: “Creo que todo ser humano desea ser calcinado por algún tipo de fuego. Los artistas tienen que aceptar que son embajadores de una gran reunión, de una lengua electrificada no hablada”.

Las referencias de Melike son el arte del antiguo Imperio otomano, el anime y la ciencia ficción, de modo que aúna en sus creaciones el pasado majestuoso y violento de su país natal y sus gustos culturales contemporáneos: “Si nadie entiende una pieza artística en el presente, significa que es del pasado o del futuro”.

El vídeo de Collective Creature permite conocer el universo de esta artista y también cómo su “narcisimo” tiene en ella una dimensión existencial: “De pequeña recibía visitas nocturnas de criaturas que me enseñaban todas las cosas que podía ser, como una reina egipcia que acabó en una familia turca. Me siento libre en el mundo de la metafísica, hay más espacio y alternativas”.

Si bien es cierto que el fenómeno millenial dificulta la distinción entre el grano y la paja en el mundo de la creación joven, también produce estereotipos que perjudican e invisibilizan a artistas noveles: Como explica Joel Stein en Millennials: The Me Me Me Generation, "el trabajo de los artistas millenials no versa tanto sobre la auto-indulgencia sino sobre una auto-conciencia acrecentada: son conscientes de las dificultades de esta generación y están abiertos a examinar con descaro y de forma explícita y crítica estos defectos”. Dicho de otra forma, ir de artista por la vida puede ser una forma de desafiar lo que este término romántico connota.

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