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Otra zancadilla de Obama a Trump: el presidente toma medidas para dificultar la creación de un registro de musulmanes

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Antes de abandonar su cargo, Obama desmantela un programa de vigilancia instaurado en 2002 y utilizado para registrar los movimientos de ciudadanos de países de mayoría musulmana

silvia laboreo

23 Diciembre 2016 13:30

El presidente saliente Barack Obama está aprovechando los últimos días de su mandato para ponérselo un poco más difícil al futuro presidente Donald Trump. La consigna parece ser tomar medidas in extremis encaminadas a limitar el potencial poder dañino del “huracán Trump".

La semana pasada, el presidente estadounidense blindó el Ártico prohibiendo de forma permanente las perforaciones en busca de petroleo y gas y hace apenas dos días que firmó una ley que protege de la persecución religiosa a todos aquellos que no profesan ninguna fe. Ahora, siguiendo sus órdenes, el Departamento de Seguridad Nacional eliminará los vestigios del programa NSEERS. Con esta decisión, la administración Obama espera que sea un poco más difícil para Trump instaurar un sistema de registro de musulmanes, medida con la que amenazaba el republicano recientemente.

El sistema de Seguridad Nacional de Registro de Entrada y Salida (NSEERS por sus siglas en inglés) es un programa del Departamento de Justicia que George Bush puso en marcha poco después del 11-S. Este programa incluía una base de datos de inmigrantes de 25 países, 24 de ellos con mayoría musulmana. Este registro fue suspendido de manera indefinida por el presidente Obama en 2011 pero su esqueleto legislativo seguía en activo.

Durante los años en los que estuvo activo, NSEERS registró datos personales y realizó un seguimiento de miles de ciudadanos de países de mayoría musulmana a su paso por EEUU. Más de 80.000 personas se vieron obligadas a proporcionar huellas digitales y una fotografía, así como a entrevistarse periódicamente con los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional. Además, también se limitaron los aeropuertos, puertos y fronteras terrestres que los registrados en el NSEERS podían utilizar y se estableció un registro de entrada y de salida para estas personas. De esas 80.000 personas registradas, 14.000 acabaron inmersas en procesos de deportación.

A pesar de esas cifras, a través del NSEERS no se identificó ni a una sola persona que tuviera vínculos con actividades terroristas o violentas.



Años más tarde, tras la propuesta de Trump de “resucitar” este programa, se intensificó el activismo que pedía el desmantelamiento completo del NSEERS para evitar que pudiera ponerse otra vez en marcha. Pese a que desmantelar el NSEERS no impide que Donald Trump cree su propio sistema de registro de musulmanes, la decisión de Obama evita poner en bandeja al republicano la creación de un programa similar.

La medida fue anunciada ayer por un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional. “El Departamento de Seguridad Nacional cesó el uso de NSEERS hace más de cinco años, después de que se determinara que el programa era redundante, ineficiente y no se produjo un aumento de la seguridad”, remarcó el portavoz de la agencia. "Los años transcurridos han demostrado que NSEERS no sólo es obsoleto, sino que su uso pueda desviar personal y recursos limitados de las medidas más eficaces”.


Con esta decisión, la administración Obama espera que sea un poco más difícil para Trump instaurar un sistema de registro de musulmanes, medida con la que amenazaba el republicano recientemente


En la campaña electoral de Trump, una de las dianas contra las que arremetió el republicano fue la población musulmana. En los discursos y debates electorales, el magnate amenazó repetidamente con implantar medidas de monitorización y mencionó sus intenciones de prohibir la entrada de musulmanes que vinieran de países con problemas de terrorismo extremista.

Este miércoles, cuando un periodista preguntó a Trump por sus planes a raíz del atentado de Berlín, Trump contestó con un simple “ustedes conocen mis planes y han demostrado ser ciertos. 100% correctos”. Su asesora y directora de campaña Kellyanne Conway, se apresuró a matizar esas declaraciones, destacando que la prohibición no se haría ni de forma completa ni en base a la religión.

Por si las moscas, el presidente Obama ha decidido tomar la delantera en este asunto, aunque para ello haya esperado justo hasta el límite de su mandato para decir Bye, NSEERS.


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