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Noruega prohibirá utilizar el gas en la calefacción a partir de 2020

El país calcula que dejará de emitir 340.000 toneladas de emisiones de CO2 al año con esta medida

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Noruega será el primer país del mundo en dejar de usar gas natural para la calefacción de los edificios. En un paso firme en la lucha contra el cambio climático, el país escandinavo prohibirá que el calor se genere valiéndose de petróleo y parafina a partir de 2020.

Ni edificios nuevos, ni viejos, ni casas, ni empresas ni instalaciones públicas escaparán a lo que manda esta legislación sin precedentes. "Aquellos que usan petróleo fósil para la calefacción deben encontrar otras opciones para 2020", escribía Vidar Helgesenlaid, ministro de Medio Ambiente.

Lo cierto es que alternativas sostenibles no faltan. Las bombas de calor, hidroelectricidad, calderas de biomasa, calefacción geotérmica o incluso estufas que queman astillas de madera se presentan como buenos sustitutos.

Con el fin del gas natural en este terreno, Noruega quiere ahorrarle al planeta alrededor de 340.000 toneladas anuales de gases de efecto invernadero de un total de las 53.9 millones que emite el país. Su ambición por una nación más verde y respetuosa con el medio ambiente también se refleja en su política de terminar con los coches de gasolina y diésel para 2025 o en su mano firme contra la deforestación del Amazonas. Recientemente, advirtió a Brasil que dejaría de donar 1.000 millones de dólares al Fondo Amazonia si continuaba permitiendo la tala de la selva tropical.

Pero lo cierto es que prohibir la calefacción de gas no e suna medida que ha convencido a todo el mundo. Organizaciones de ecologistas le piden más a su Gobierno y critican que otorgara 93 nuevas licencias a petroleras para explotar el Círculo Polar Ártico hace unas semanas.

Noruega es un gran productor mundial de petróleo y gas natural y su venta supone el 22% del PIB del país. Cuando se desplomó el precio del petróleo entre 2014 y 2016 menguando las arcas estatales, comenzó a perfilarse que había que independizarse del crudo. Sin embargo, acabar con la calefacción de gas, aunque sea una buena medida contra la contaminación, no es ni de lejos la más ambiciosa. Lo cierto es que de todas las emisiones anuales de gases de efecto invernadero la de la calefacción es la más pequeña con solo 1.2 millones de toneladas, nada que ver con la que corresponde a la industria de la extracción de petróleo que se situa en 14.9 millones de toneladas.

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