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Ñeros colombianos como nuevas musas del arte clásico

Un artista colombiano ha personificado con ñeros algunas de las obras de arte más emblemáticas de la historia

Seguramente, la palabra “ñero” no diga mucho a nuestros lectores españoles.  

Ahora bien, si decimos “cani”, la cosa cambia.

Ñero es más o menos eso, un cani colombiano. Pero no un cani de pacotilla, como los que tenemos aquí. Los ñeros son canis algo más exagerados. Muchos llevan los tópicos un poco más allá. Considerarían a Pont Aeri una fiestecilla entre colegas y se reirían de los protagonistas de Yo soy la Juani. Su apariencia, siempre recargada, está un grado por encima de los canis. 

Los ñeros son canis algo más exagerados. Considerarían a Pont Aeri una fiestecilla entre colegas y se reirían de los protagonistas de Yo soy la Juani

Pero no todos lo creen así.

Esta subcultura popular de Colombia ha motivado al artista Don Coso, de Bogotá, a retratar a los propios ñeros protagonizando algunos de los cuadros más famosos de la historia del arte. Pese a la claridad de las imágenes, el autor tiene una visión muy distinta de lo que, para él, son los ñeros.

Un ñero posando al estilo de Luis XVI

En una entrevista para Vice, el autor de estos cuadros ha explicado, en primer lugar, por qué se ha centrado en estos personajes. “Para mi , la palabra 'ñero' se refiere a una subcultura muy ingeniosa, temeraria, que se organiza en torno a un argot tremendamente rico, que es tan sugestivo que ha terminado muy arraigado en la cultura colombiana".

"Para mi, la palabra 'ñero' se refiere a una subcultura muy ingeniosa, temeraria, que se organiza en torno a un argot tremendamente rico"

El rapto de Psique, de William-Adolphe Bouguereau (1895)

“Las primeras apariciones de la palabra 'ñero' las encontré en unas publicaciones de 1985: unos poemas acompañados con fotos de indigentes a los que se les llamaban así”, explica Don Coso.

Esta palabra, nacida para denominar a vagabundos, acabó popularizándose en los barrios más pobres del país. Llegó a ser una manera en la que los jóvenes se llamaban entre ellos, muy bien considerada para los que presumían de pertencer a esta tribu urbana.

La Piedad, de Miguel Ángel (1499)

"Ahora le decimos ñero a todo aquello que rechazamos"

Pero, según Don Coso, ser ñero ya no es lo mismo de antes. “Hoy en día la palabra se usa para denominar todo lo que está fuera de la 'hegemonia de lo cool'. Ahora le decimos ñero a todo aquello que rechazamos”, añade.

La muerte de Marat, de Jacques Louis David (1793)

Además, Don Coso cree que la sociedad está siendo muy hipócrita en este sentido. “Si la gente de un lado de la hegemonía cultural rechaza tanto esta subcultura, ¿por qué usa las palabras que ellos han creado?

Palabras como 'lukas, parce, tombo, en la buena, en la juega, a lo bien, se da, garra, áspero, cucha' y muchas otras son usadas por muchas conversaciones cotidianas, sin ningún problema y sin que ello denote falta de educación", se pregunta.

Y es conciso en su veredicto. “ Es necesario replantear la imagen negativa que tenemos de esta subcultura: que no debe ser legitimada, que no debe ser un modelo a seguir, etcétera, pero no creo que todos los ñeros estén robando ni subvirtiendo las normas cívicas. Todos tenemos algo de ñeros”, concluye.

Niños comiendo uvas y melón, de Bartolomé Esteban Murillo (1650)

La visión idealista de Don Coso no parece reivindicarse a través de su trabajo

No obstante, la visión tan idealista que tiene Don Coso sobre los ñeros no parece reivindicarse a través de su trabajo.

¿Realmente alguien cambiará su parecer sobre esta tribu urbana presentándoles con todos sus tópicos en algunas de las mayores obras de arte de la historia?

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