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¿Necesitas dinero? Tu cuerpo (y una webcam) son tu nuevo banco

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Hablamos con una usuaria del primer crowdfunding erótico

Alba Muñoz

31 Marzo 2015 06:00

Estás en el último año de carrera en una universidad privada y tu deuda no para de crecer. Con los empleos que hay a tu alrededor apenas te da para empezar.

De pronto, te contactan por Twitter con un mensaje parecido a este.

NinjaKitty tiene 24 años y es colombiana. Estudia Publicidad y hacía tiempo que no podía afrontar los costes de sus estudios.

PiggyBankGirls la contactó por twitter y le dio una posible solución financiera: a cambio de material erótico, como fotografías sexys o sesiones de webcam, los usuarios le abonarían una cantidad de dinero.

"Una carrera puede llegar a ser bastante costosa, sin importar cuántas facilidades de pago te den: siempre terminarás con una deuda de media vida, así que decidí buscar un poco de ayuda", cuenta Kitty.

PiggyBankGirls le ofrecía total libertad para diseñar su campaña: ella elegiría la duración, el objetivo y las recompensas para los mecenas.


Nos gusta ver PiggyBankGirls como un calendario erótico de antaño, que usa la picardía y erotismo para ayudar a una buena causa



Además, la web tenía una ventaja: las chicas siempre ingresan el 80% del dinero recaudado aunque no consigan a la cantidad soñada.

Sólo había un inconveniente: como en todas las campañas de crowdfunding, hay que hacer un vídeo de presentación y generar difusión en las redes sociales.

"Me preocupaba bastante que la gente se enterara de todo esto, afectar a mi familia, tal vez decepcionarlos. Supongo que no es el camino que esperas que tomen para solucionar sus problemas".

En este caso, el vídeo no presentaba la idea o proyecto de Kitty, sino a ella misma. Cuanto más picante, más posibilidades de éxito.

Kitty se decidió y creó su propia campaña, que sigue activa a día de hoy.


Porno de Comercio Justo

PiggyBankGirls nació en Berlín hace exactamente un año, y es la apuesta de un grupo de profesionales del marketing dedicado a webs eróticas.

Un buen día, lo tuvieron claro: ¿quiénes están aportando frescura a los contenidos para adultos en internet? Las camgirls.

Sobre todo chicas jóvenes y nuevas en el sector que utilizan internet para pagar el alquiler, un viaje o el dentista.

"Muchas chicas trabajan en webcams sólo para alcanzar un objetivo específico, por eso decidimos destacar este aspecto y hacerlo más amigable y cercano", cuenta Sascha Schoonen, fundadora del proyecto.

PiggyBankGirls se define como un proyecto de Porno de Comercio Justo: "Empoderamos a la chica en la cadena de producción y distribución de los contenidos, esto significa llevarse un trozo más grande de la tarta". En concreto, un 80%. El resto se lo queda la empresa.

Schoonen añade: "La web permite comprar directamente al productor sin necesidad de intermediarios, sin empresas con prácticas dudosas detrás o condiciones laborales injustas". De hecho, PiggyBankGirls podría considerarse un intermediario.

Al parecer las profesionales del sector ven con buenos ojos la iniciativa: muchas camgirls, productoras y actrices porno no son tan autónomas en la industria como ellas desearían.

En el internet español, por ejemplo, son las grandes empresas las que monopolizan la distribución de los vídeos que las chicas graban en casa. De modo que cualquier ingreso extra es bienvenido.

Es el caso de la española Irina Vega, que también tiene una campaña en la plataforma.

"A nosotros nos gusta ver PiggyBankGirls como un calendario erótico de antaño, usar la picardía y erotismo para ayudar a una buena causa", dice Schoonen.

Tu cuerpo, tu capital

"Todas las mujeres deberíamos ser conscientes de nuestro potencial erótico, sin vergüenza alguna", asegura Kitty.

Fue un novio, hace 5 años, quien le hizo darse cuenta de su sensualidad: "Me hacía sentir sexy y atractiva todo el tiempo, dejé de esconder las curvas de mi cuerpo, empecé a usar ropa más provocativa y aunque lo hice por sentirme más confiada, era divertido ver la reacción de la gente".

Entre las recompensas que ofrece Kitty están packs de fotografías (18,15 $), vídeos pornográficos (36,3 $) y conexiones a la cam mientras ella juega con un dildo (60,5 $).

"Creo que el porno profesional es un poco intimidante, ves esos cuerpos perfectos en poses acróbatas y personalmente se me baja un poco la emoción", cuenta Kitty. "Tal vez un vídeo amateur es un poco más interesante. A la hora de fantasear, una chica que podría ser tu vecina es algo más real".

Kitty desearía recaudar 4.000 dólares en 2 meses: lleva 40 días y sólo ha conseguido 250 dólares, menos que un sueldo mensual de camarera en Bogotá.

Pero Kitty no es la única: sólo un 35% de las campañas de PiggyBankGirls consigue sus objetivos.

¿Empoderamiento?

Entre los proyectos de esta plataforma hay de todo: desde Mandy Morbid, una chica que necesitaba comprarse una nueva silla de ruedas, a chicas que quieren financiar sus vacaciones u operaciones de cirugía estética.


Todas las mujeres deberíamos ser conscientes de nuestro potencial erótico, sin vergüenza alguna



Hasta hoy, 1.292 chicas se han registrado en la plataforma y 220 han iniciado una campaña. Un 67% tiene entre 20 a 30 años.

Las nacionalidades más comunes son la estadounidense y la alemana. Hace un mes que PiggyBankGirls se han establecido en España y Francia y aseguran que les va bastante bien.

PiggyBankGirls se une a otros proyectos que renuevan el erotismo y la prostitución en la era digital.

¿Son iniciativas realmente empoderadoras? ¿O nutren una industria desigual en la que participan principalmente jóvenes precarias?

¿Quién se aprovecha de quién? Depende.

Depende de la inteligencia y la madurez de las chicas. En contra de lo que muchos puedan pensar, ser objeto de deseo, aunque sea a través de una pantalla, no es fácil. Tampoco emocionalmente inocuo.

El erotismo y la prostitución 2.0 son un nuevo banco para mujeres emancipadas, pero también para chicas en situaciones límite, como Kitty.

Ante millones de posibles usuarios deben saber venderse, rentabilizarse, ser autodidactas en el silencio de su cuarto. No hay asesoramiento para estas emprendedoras, que cada día son más.

Lo que parece claro es que internet quiere lanzar un mensaje a las jóvenes: tu cuerpo es el camino más rápido hacia cualquiera de tus sueños.

Y si lo olvidas, ya te lo recordaremos vía Twitter.


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