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Averiguan qué son los intigantes destellos que no dejaban dormir a Carl Sagan

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Brillos intensos se ven sobre la Tierra desde el espacio pero hasta hora nadie sabía qué los originaba

astrid otal

17 Mayo 2017 17:59

Desde que se puso en órbita en junio de 2015 hasta agosto de 2016, la cámara del satélite meteorológico DSCOVR capturó 866 extraños destellos que se originaban en la Tierra. Eran unas luces que brillaban como diamantes -como la que se ve claramente sobre Sudamérica-, pero se desconocía qué causaba esos hipnóticos parpadeos. Ahora los científicos de la NASA parece que han resuelto el misterio.

Esta intriga en realidad comenzó hace dos décadas. Cuando el famoso astrónomo Carl Sagan se encontraba revisando las imágenes de la Tierra captadas por la nave Galileo, ya se topó con los brillos. La sonda se había lanzado para estudiar Júpiter y sus lunas, pero el equipo de Sagan fotografió desde lejos también la Tierra para averiguar si acaso un vecino extraterrestre podía detectar que nuestro planeta estaba habitado.

"En las grandes extensiones de océano azul y costas están presentes y un examen detallado de las imágenes muestra una región de reflejo [similar a un espejo] en el océano, pero no en la tierra", escribieron Sagan y sus colegas en su estudio, publicado en Nature en 1993.

El problema es que la explicación de que era obra de la luz del sol iluminando la superficie de los océanos y luego reflejándose en el espacio no encajaba porque el satélite DSCOVR los detectó sobre los continentes.

"Hemos encontrado bastantes destellos muy brillantes sobre la tierra también", indica Alexander Marshak, autor principal del estudio, en un comunicado. "Cuando lo vi por primera vez, pensé que quizá había algo de agua allí, o un lago en el cual el sol se refleja, pero el brillo es bastante fuerte, así que no era eso".

Fijándose en las imágenes aportadas por DSCOVR y Galileo, hallaron que el culpable es el agua, pero no el de la superficie sino el que flota a kilómetros sobre el suelo. El efecto lo producen los cristales de hielo de la alta atmósfera.

Partiendo de la hipótesis de que si eran originados por la luz solar reflejada, los brillos se restringirían a zonas del planeta donde el ángulo entre el Sol y la Tierra fuera el mismo que el ángulo entre la nave espacial y la Tierra. Y, al trazar las ubicaciones de los destellos, el patrón coincidió, lo que descartó la opción de que fueran relámpagos.

La investigación desembocó en que la fuente estaba a 5-8 kilómetros encima de la superficie, donde las nubes están repletas de cristales de hielo.

"La fuente de los destellos definitivamente no está en el suelo, sino que es el hielo, y muy probablemente la reflexión solar de las partículas orientadas horizontalmente", concluye Marshak.

Va por ti, Sagan.

[Vía Science Alert]

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