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Las niñas diabólicas también tienen corazón

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La artista Mari Shimizu enamora y aterra al mundo con sus realistas y oscuras muñecas

Luna Miguel

02 Febrero 2015 06:00

De pequeños nos engañaron a todos diciéndonos que los muñecos no tenían corazón.

Mari Shimizu sabe que eso es mentira. Que en cuanto un trozo de plástico tiene ojos, tiene boca y tiene manos, una masa temblorosa se extiende por arte de magia en el interior de su pecho hasta formar un órgano que no sangra ni suena, pero que está lleno de vida.

Shimizu lo ha visto. Shimizu lo ha hecho. Shimizu lo ha fabricado con sus propias manos pequeñas y delicadas: ha tomado el bisturí, ha abierto en canal a sus muñecas, y ha creado una orquesta de vísceras y de amor dentro de ellas.

Corazones sangrantes, relojes de cuco, bosques de hadas, musgo y flores muertas en el lugar donde antes había un estómago o un pulmón. Aquí dentro hay una fiesta oscura, y en esa fiesta es donde bailan los sentimientos de nuestros juguetes más queridos.

La artista Mari Shimizu adora a las muñecas y con ellas ha conseguido crear un ejército de niñas diabólicas que tienen algo hermoso y terrorífico a la vez. Con su arte ha conseguido demostrar que nada es imposible y que hasta los objetos inanimados pueden provocar en nosotros sensaciones muy bestias.

Y al final, ¿quién es más humano? ¿El juguete o el hombre que lo creó?



Nos hemos olvidado de cómo ser humanos, por eso al resto de los seres les negamos su corazón.



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