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Cómo llevar 34 años en prisión y seguir siendo peligroso

Conoce al periodista estadounidense Mumia Abu Jamal

Si Mumia Abu Jamal no es un héroe nacional en Estados Unidos, si no es reconocido como el Martin Luther King del siglo XX, se debe a una sola razón: aún vive.

Y no sólo como ser humano: su historia sigue ocupando portadas y provocando incendios en Estados Unidos. Todos conocemos a los personajes principales de la trama: un joven negro, un policía blanco y la muerte.

Mumia Abu Jamal nació en Filadelfia en 1954 con el nombre de Wesley Cook. Tenía 14 años cuando se convirtió en reportero de su propia ciudad.

Pronto se dio cuenta de que la policía (formada casi íntegramente por hombres blancos) se comportaba de forma injusta con la gente negra de su vecindario: en Filadelfia, mantener el orden implicaba demasiadas veces un comportamiento  racista.

En ese tiempo, una nueva organización política había surgido dispuesta a luchar, con armas si era preciso, para que los afroamericanos pudieran defenderse en su propio país: el Partido Pantera Negra.

Si no luchas por algo, morirás por nada

Abu Jamal se convirtió en su responsable de información de la organización, pero al poco la abandonó, decepcionado por las rencillas internas. Sin embargo, las ideas revolucionarias de Malcolm X no iban a abandonar su espíritu nunca: “Si no luchas por algo, morirás por nada”.

Abu Jamal empezó a hacer turnos como taxista para tener algunos ingresos, pero siguió haciendo periodismo y denunciando los abusos policiales en su ciudad. Siguió molestando.

Negro asesino

Poco después empezó a simpatizar con el grupo naturista de liberación negra MOVE y se dejó rastas. También se convirtió en el Presidente de la Asociación de Periodistas Negros de Filadelfia.

El 9 de diciembre de 1981, con 27 años, su vida dio un vuelco definitivo. Ese día, el policía Daniel Faulkner detuvo a su hermano. Según la declaración del agente, conducía en sentido contrario y con las luces apagadas.

Abu Jamal, que pasaba con su taxi cerca de la escena, afirmó ver al agente golpeando a su hermano con una linterna.

Entonces se desató la pelea, hubo disparos: Faulkner recibió impactos en la espalda y en la cara, Abu Jamal en el pecho.

A las 4 de la madrugada de esa misma noche, el joven afroamericano era arrestado. Un año después era condenado por el asesinato del policía.

La sentencia no fue dictada por cualquiera: lo hizo el juez Albert Sabo, conocido en Pensilvania como "el juez de la horca". El jurado popular estuvo formado solamente por ciudadanos de raza blanca.

Abu Jamal fue condenado a morir, pero su lucha acababa de nacer.

Política entre barrotes

En directo desde el corredor de la muerte ( Live From Death Row). Así tituló el programa de radio que empezó a emitir desde la cárcel.

El periodista hacía llegar su mensaje a su comunidad y a las instituciones: su juicio no había sido justo, los testigos habían recibido presiones, su sentencia estaba dictada de antemano.

Abu Jamal se identificó a sí mismo como un preso político, se sabía fotogénico y elocuente. Ahora que era víctima directa del sistema racista que denunciaba, y su vida era una cuenta atrás, su voz tenía que crecer.

Mientras esperaba su turno en la silla eléctrica, Abu Jamal escribió un libro que fue un éxito de ventas y recibió a numerosos medios de comunicación.

Eso fue desde 1982 hasta 2001: dos décadas.

En 2011, y gracias a la presión social, su condena fue revisada. Hace 4 años que Abu Jamal cumple cadena perpetua

Amnistía Internacional, Humans Rights Watch y personalidades como Noam Chomsky o el recientemente fallecido Günter Grass siguen demandando un nuevo juicio justo para el activista.

Lleva 34 años solo en su celda y sigue manteniendo su inocencia.

Desde la nación encarcelada

Michael Brown, Eric Garner, Tamir Rice, John Crawford, Trayvon Martin, Eric Courtney Harris, Walter Scott.

Ellos son las últimas víctimas de la violencia policial en Estados Unidos, un país en el que una persona negra tiene 21 veces más propabilidades de recibir un disparo que una blanca.

El pasado 30 de marzo Abu Jamal fue ingresado por un choque diabético

Un país en el que casi la mitad de los presos son afroamericanos y en el que la impunidad policial por homicidio sigue siendo la tónica.

Un país gobernado por Barack Obama, en el que el racismo institucional se mezcla con una lucha de clases.

Un país que sigue preguntándose si las vidas negras importan: BlackLivesMatter.

El pasado 30 de marzo Abu Jamal fue ingresado por un coma diabético.

Pasadas las 20 horas pudo ver a sus familiares, que se quejaron de la lentitud de la institución penitenciaria y se mostraron preocupados por la atención médica.

Una semana después el periodista volvió a ingresar en prisión.

La última retransmisión radiofónica de Abu Jamal fue el pasado 10 de abri: habló de Walter Scott, el joven desarmado  asesinado a manos de un policía en Carolina del Sur.

"Todos los políticos han aprovechado la oportunidad de clasificar al joven como un punk, un gamberro. ¿Cómo hay que llamar a Slager? [el policía] ¿Qué has sentido tú? Lo han despedido, pero aún le llaman oficial o señor Slager".

"Desde la nación encarcelada, yo soy Mumia Abu Jamal".

Fue condenado a morir, pero su lucha acababa de nacer

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