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Muere la enfermera india que estuvo en coma 42 años tras ser violada

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Su caso abrió la puerta a la eutanasia pasiva en el país, pero la justicia no se la concedió a ella

Josune Imízcoz

18 Mayo 2015 13:49

Este lunes, la vida de Aruna Shanbaug, a quien no se le permitió ni vivir ni morir con libertad, se ha apagado.

Llevaba 42 años en estado vegetativo después de haber sufrido una brutal agresión sexual en el hospital en el que trabajaba como enfermera y su caso abrió una tímida puerta a la eutanasia pasiva en la India.

El caso de la joven Aruna conmocionó al país en el otoño de 1973. La joven, de 24 años, trabajaba como enfermera en el hospital KEM de Bombay. Un limpiador con el que había tenido una pequeña discusión por motivos laborales la atacó, la sodomizó y la estranguló con una cadena de perro.



Aruna fue encontrada al día siguiente sin conocimiento, sobre un gran charco de sangre. El salvaje ataque había provocado una falta de oxígeno en su cerebro que le causó daños irreversibles.

Durante los días siguientes, sus compañeras del hospital fueron a la huelga para pedir más seguridad en sus puestos de trabajo, pero de poco sirvieron las protestas. El fantasma de las violaciones como arma de dominación masculina siguió recorriendo la India hasta nuestros días.

Aruna, originaria de una zona rural, era el ejemplo perfecto del destino que esperaba a muchas mujeres que se salían del patrón esperado.

El agresor no cumplió condena por violación: únicamente se le impuso una pena de 7 años de cárcel por intento de asesinato y robo.

La activista y escritora Pinki Virani ha pasado años batallando para que la justicia permitiera a Aruna morir en paz. Catalogada como la paciente en estado vegetativo más longeva del mundo, las posibilidades de recuperación de Aruna eran prácticamente nulas.

Sin embargo, tampoco aquí hubo justicia para Aruna.

Su caso saltó a los titulares en 2011, cuando Virani logró llegar al Tribunal Supremo: la justicia abrió entonces una puerta a la eutanasia pasiva, pero no para ella. Solo podrían tomar la decisión de desconectar al paciente familiares cercanos, y Virani no lo era.



"Mi pequeño pajarillo, roto y maltratado, al fin ha volado. Y lo ha hecho después de haber dado a la India una ley para la eutanasia pasiva", ha declarado Virani a la BBC después de conocer la noticia de su muerte.

Después de más de cuatro décadas en coma, ha sido una neumonía la que ha permitido a Aruna descansar.

Ahora, su memoria corre como la pólvora en Twitter, entre voces que alertan de que su tardía muerte siempre será una vergüenza nacional para la India:

"Su historia representa todo lo que está mal en la sociedad".


Mi pequeño pajarillo, roto y maltratado, al fin ha volado





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