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Matan a Javier Valdez, el periodista que persiguió el narcotráfico en México como nadie

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Es el sexto periodista en morir en poco más de dos meses en el país en el que mueren más reporteros después de Afganistán e Irak

alba losada

16 Mayo 2017 13:05

Javier Valdez fue el reportero y el escritor que se atrevió a hablar del narcotráfico como nunca antes nadie había hecho en México. El que nunca permitió que los carteles acallaran su voz. Y el que no dejó de moverse por las calles de su estado, Sinaloa, a pesar de haber sufrido un intento de atentado y de ser consciente de que la muerte estaba al acecho de todos los periodistas.

Ayer el periodista del rotativo RíoDoce y corresponsal de La Jornada en Sinaloa murió después de que unos agresores no identificados le dispararan desde un coche rojo, según explicó un funcionario bajo anonimato a Associated Press (AP). Su distintivo sombrero de paja quedó tendido sobre su cuerpo, que yacía sin vida sobre el asfalto de las calles de la ciudad de Culicán, a unos metros de la redacción de RíoDoce.

Los responsables de su muerte huyeron de la escena del crimen. En el caso de que no les encuentren, su muerte se sumará a la larga lista de asesinatos perpetrados contra periodistas en México con absoluta impunidad. Él es el sexto que pierde la vida en poco más de dos meses en una oleada de crímenes que recuerdan que ser reportero en el país significa jugarse la vida a diario.

Especializado en narcotráfico y crimen organizado, para Los Angeles Times, Valdez era "una fuente esencial" para cualquiera que quisiera cubrir la violencia desencadenada por los carteles en Sinaloa.

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Siguiendo con su eterna obsesión de informar de lo que ocurría a su alrededor, en 2003 fundó junto a otros compañeros su propio medio, RíoDoce. El rotativo en el que habló del narcotráfico mostrando su cotidianeidad y su papel en la sociedad, otorgando rostro y nombre a las víctimas que no quería que cayeran en el olvido y enseñando el horror y la tristeza en sus estados más puros.

"Fundó una forma diferente de periodismo y fue un maestro para muchos de nosotros. A mí me ayudó a aproximarme a estos temas sin arriesgar a las familias de las víctimas. Era una obsesión de su trabajo", dijo a El País la periodista Lydia Cacho.

Siempre supo los peligros constantes a los que se exponía. "Donde yo trabajo, Culiacán, en el estado de Sinaloa, México, estar vivo es peligroso, y hacer periodismo es caminar sobre una línea invisible trazada por los malos —el narcotráfico y el gobierno— en un campo sembrado de explosivos", lamentó en una ocasión.

Supo con aún más certeza a lo que se enfrentaba el día de 2009 en el que intentaron acabar con su vida lanzando una granada contra la redacción de RíoDoce. Pero aquello no fue suficiente para que dejara de escribir sobre el horror que mataba a su país.


"Fundó una forma diferente de periodismo y fue un maestro para muchos de nosotros"

Tampoco abandonó Sinaloa cuando la violencia desencadenada por la guerra contra el narcotráfico del expresidente Felipe Calderón llegó a su apogeo en 2011. Debía seguir informando pasara lo que pasara. "Sabía que tenía que estar en la batalla hasta el final", explicó a El País Cacho.

A lo largo de los años ha regalado al mundo artículos, columnas y libros que retratan un país que, como él mismo reconoció, "está enfermando, perdiéndolo todo": Huérfanos del Narco, Miss Narco, Los Morros del Narco, y Con una granada en la boca, entre otros.

Un trabajo que le convirtió en merecedor de varios premios en México y en otros países por atreverse a rescatar a la verdad de las sombras en el país en el que mueren más periodistas después de Afganistán e Irak, según Reporteros Sin Fronteras (RSF). Los más destacados son el Premio Sinaloa de Periodismo y el International Press Freedom Award del Comité para la Protección de Periodistas, con sede en Nueva York.

A lo largo de los años, Valdez manifestó en sus columnas, en sus artículos y en las páginas de sus libros que la muerte estaba al acecho. A finales de marzo volvió a hacerlo bajo el titular Te van a matar, el texto que anunció su propia muerte.

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