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Quiso liberar al mundo y se convirtió en el mayor narco de Internet

Ross Ulbritch es el fundador de 'Silk Road', el mayor punto de encuentro del comercio ilegal en el lado oculto de la Red. El viernes pasado fue condenado a cadena perpetua

Ross Ulbritch ganaba 20.000 dólares al día y había desarrollado una precoz carrera como físico investigador. También era un emprendedor nato: Ulbritch creó Silk Road, un eBay en el que (casi) todos los productos que se venden y compran son ilegales. Es decir, una caravana de camellos recorriendo la ruta de la seda en Internet, que había convertido a Ulbritch en el Marco Polo de las drogas. En este sentido, Ulbritch tampoco dudó en encargar la muerte de seis de sus adversarios a través de la misma plataforma. El viernes pasado fue condenado a cadena perpetua.

¿Un chico normal?

Ulbritch quería liberar al mundo de la opresión del poder convencional. Obsesionado con el liberalismo más radical (era fan de Von Mises y Hayek), su meta era destruir el poder del sistema y de los gobiernos. El joven texano de 31 años se autodescribe en su perfil de LinkedIn como un liberador de la coacción y de las formas de fuerza usadas por las instituciones, y como impulsor de un mundo libre de todas ellas.

Lo que no decía en LinkedIn es que, bajo el pseudónimo de pirata Roberts, el héroe romántico de la película La princesa prometida, vivió su particular cuento de hadas: en los laberintos oscuros de la red levantó la plataforma en la que dealers y consumidores de drogas, traficantes de armas y de pornografía, y vendedores de identidades falsas hacían sus tratos bajo el total anonimato y usando bitcoins, sin dejar rastro de sus transacciones.

Se calcula que Ulbritch amasó una fortuna de 80 millones de dólares -600.000 Bitcoins-, según confesó una fuente del FBI a Forbes.

Pero en el far west de la red también hay otros cazarrecompensas. Por ejemplo, uno de sus colaboradores creó un negocio paralelo en el que chantajeaba a los usuarios de Silk Road con descubrir sus identidades si no le pagaban elevadas sumas de dinero. Este colaborador desafió a Ulbritch, quien encargó que lo asesinaran por 80.000 dólares. El asesinato no llegó a consumarse, pero el FBI ya estaba tras su pista, después de otros intentos previos.

Guerra abierta en la Red

Un aviso, piratilla: si buscas hachís marroquí de primera, no teclees Silk Road en tu buscador, porque no encontrarás la página como tal. Si estás leyendo esto es posible que solo formes parte del 4% de la realidad de la red, la que pertenece a los feudos de Google y Facebook. El 96% de la actividad actual de Internet pertenece a la Deep Web, es decir, al Internet no indexado, y a quienes saben moverse por él. Más allá de esta frontera es donde se alojaba Silk Road y donde el pirata Roberts vivía su sueño anarcoliberal.

Pero, ¿es el creador de Silk Road un criminal? Julian Assange lleva tres años encerrado en una embajada por una orden de extradición de Suecia y descubrir los entresijos de la peor política exterior estadounidense. Edward Snowden está recluido en Rusia por avisarnos de que pueden controlar todo lo que hacemos a través de nuestro teléfono móvil. Y aunque tuviera un negocio más que dudoso y con el que se lucraba, Ross Ulbritch aseguraba haber creado su emporio sobre unos fundamentos parecidos: liberar Internet de las grandes corporaciones y crear un sitio donde la gente que en la calle comercia con complejos, lo hiciera sin complejos en la red.

Ulbritch es una de las encarnaciones de la guerra que se libra entre el Internet oficial y el no oficial. Un pulso de poder entre el establishment de la red y sus gigantes contra el Internet libre. De un lado, la maquinaria que vende la privacidad de sus usuarios en paquetes de datos, protegida por la Ley. De otro, todos los que la ley deja fuera, clasificados entre revolucionarios, delicuentes y libertadores.

Para Ulbritch no hay duda: “He querido dar poder a la gente para tomar decisiones libres en sus vidas, que tengan privacidad y anonimato”… “No soy un sociópata con la intención de demostrar una maldad innata”, dijo en la sala de juicios, según explica Wired. Para el FBI, la fiscalía y la juez, sin embargo, Ulbritch ha sido un oportunista que ha creado su obra maestra a través del negocio ilegal y que, además, ha intentado matar a seis personas.

Aunque la cadena perpetua ha querido ser una condena ejemplar para evitar réplicas de Silk Road, el legado del ahora triste pirata Roberts no ha tardado en proliferar. En las cloacas digitales.

¿A quién llamar criminal en la Red?

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