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Nació esclavo, escapó y se convirtió en el primer payaso negro de la historia

Le conocían como Monsieur Chocolat. Esta es su vida


Rafael Padilla nació como esclavo en La Habana y murió convertido en el primer payaso negro de la historia. Bajo el pseudónimo Monsieur Chocolat, rindió Paris a sus pies.

Nació en la capital cubana en 1868 y le separaron de sus padres, esclavos en una plantación, desde muy pequeño. Ello le obligó a pasar los días en la calle hasta que un comerciante español, Patricio Castaño Capetillo, lo compró por 18 onzas de oro y le llevó hasta el País Vasco.

A pesar de que la esclavitud se había abolido en el país en 1837, con 11 años se convirtió en el criado de la madre Castaño, doña Rosaura Capetillo. Aquella mujer le trató mejor de lo que habían hecho en Cuba, pero un día llegó a sus límites y se escapó para dejar de ser el sirviente de otros.

Siendo libre por primera vez en su vida, llegó a una ciudad próxima a Bilbao, donde sobrevivió trabajando de lo que saliera. Pero cuando empezó a actuar en varios cafés como bailarín, se le presentó la oportunidad de cambiar de vida.

Con 11 años se convirtió en el criado de la madre Castaño, doña Rosaura Capetillo, hasta que se escapó para ser un hombre libre

Por aquel entonces ya tenía 16 años y tuvo la suerte de encontrarse con la persona apropiada en el momento adecuado. Se trataba del payaso inglés Tony Grice, que formaba parte de la Compañía Ecuestre del Circo Alegría. Cuando vio la vitalidad con la que el joven cubano se movía, supo al instante que le quería en el circo. Padilla no tuvo ninguna duda: quería formar parte del mundo del espectáculo.

En 1886, pisó París por primera vez. Lo hizo junto al payaso inglés y a otro portugués llamado Tonyto. Aunque él no lo sabía, después de aquella noche ya sería un artista.

Deleitaron al público con una actuación emblemática de la cual Padilla fue el protagonista. Fue allí cuando los parisinos le vieron sobre el escenario por primera vez y, de este modo, nació el pseudónimo por el cual todos le conocerían después: Monsieur Chocolat.

El payaso inglés llamado Tony Grice vio bailar a Padilla en los cafés del País Vasco y, al instante, supo que quería hacer de él un artista

Sin embargo, no siempre seguiría los pasos de Grice. 3 años después, conoció a otro payaso británico, Geroges Footit, y se convirtió en su pareja artística. Fue con él con quien, durante 20 años, ofreció las actuaciones que le trajeron la fama y la gloria. Algo que aquel niño de La Habana nunca hubiese soñado.

Pero aquello tampoco duraría para siempre. En 1910 el tándem se separó y, a pesar de que siguieron actuando por su cuenta, nunca volvieron a ser los mismos. Aunque para Monsieur Chocolat fue aún peor, ya que el racismo de la época le apartó de muchos escenarios. A partir de entonces, todo fue en decadencia y terminó por abandonar el mundo del espectáculo.

Pero, aun así, había algo que nunca nadie podría arrebatarle: aquel esclavo de La Habana se había convirtido en el primer payaso negro de la historia.

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