Actualidad

"La discriminación que sufre el clero de la comunidad LGTBI es mobbing eclesiástico"

Discriminaciones, textos bíblicos mal interpretados y creencias que consideran la homosexualidad una enfermedad: así es el mundo eclesiástico para la comunidad LGTBI según el pastor de la Iglesia Evangélica Española, Alejandro Medel

 En estos momentos, 71 países del planeta prohíben la homosexualidad y 12 la condenan con la muerte. Unos datos que esta semana publicaba la Asociación Internacional de Gais, Lesbianas, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales en el informe Homofobia Estado, y que demuestran que hoy, las reivindicaciones del Día Mundial Contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia son más necesarias que nunca.

Pero a pesar de las cifras, algo está empezando a cambiar. Hace unos días se conocía que varias iglesias de Italia se habían unido por primera vez al colectivo para apoyarle en forma de vigilias por el día contra la homofobia.

Un movimiento histórico que apunta los avances logrados pero que también refleja la discriminación de la ha que han hecho gala el clero. Se ha predicado en una infinidad de ocasiones que la comunidad LGTBI contradice los valores de la Iglesia. Pero también hay incontables casos que demuestran que se puede ser creyente y ser homosexual.

"No es un conflicto ser homosexual y ser creyente o ser parte del clero. El mejor ejemplo es la persona con la que estás hablando ahora. Aunque lamentablemente, aún hay muchas iglesias que siguen empeñándose en que es un problema". El que habla es Alejandro Medel, pastor de la Iglesia Evangélica Española y creyente homosexual.

Resultado de imagen de gonzalo d ambrosio y su marido

                                                                                                                                                                             Gonzalo Orquin

Antes de dar el salto a la iglesia en la que trabaja ahora, que en su opinión es una rara excepción, pasó por varias comunidades católicas de la Comunidad de Madrid. Allí no fue discriminado, pero fue testigo de cómo otros compañeros lo eran por parte de sacerdotes, obispos y rectores de seminarios. Un trato injusto que se materializaba en expulsiones o en vigilancias constantes al que no era heterosexual. Porque, a pesar del celibato impuesto en la Iglesia, dentro del clero se mantiene la presunción de que cualquier persona es heterosexual.

"Se trata de un acoso que puede durar meses o incluso años. ¡No es más que una especie de mobing eclesiástico!", asegura Medel.

La discriminación al colectivo LGTBI que subyace en las entrañas de la Iglesia se debe a las interpretaciones que se hacen de los textos bíblicos. Según el pastor, la Biblia no condena la homosexualidad. Pero si se sacan de contexto los textos polémicos que alberga y no se tiene en cuenta el momento en el que escribieron ni su posterior traducción, se transmitirá un mensaje erróneo. Algo que solo desencadenará el sufrimiento de creyentes homosexuales o bisexuales que pensarán que están traicionando a Dios.

Medel reconoce que tuvo la suerte de llegar a la Iglesia Eclesiástica Española antes de convertirse en una de las muchas víctimas discriminadas dentro del catolicismo y del evangelismo. Lo que le empujó a dar este salto fue darse cuenta de que no se identificaba con las posturas que le rodeaban. "Todo hubiese sido muy triste si me hubiese quedado allí. Hubiese tenido una doble vida, una falsedad. Así que busqué un sitio en el que me quisieran por lo que soy y donde además pudiera desarrollar mi carrera pastoral. Lo conseguí en esta iglesia".

"No es un conflicto ser homosexual y ser creyente o pertenecer a la iglesia. Pero es cierto que aún hay muchas iglesias que se siguen empeñando en que es un problema"

El mundo siempre recordará el día en el que el Papa Francisco, el primer papa en hablar abiertamente de la homosexualidad, dijo: "si una persona es gay, ¿quién soy yo para juzgarla?". Para Medel, un gesto como este propicia a que se materialicen progresos sociales, como la solidaridad de las parroquias italianas con la comunidad LGTBI.

Pero no es suficiente. En su opinión, estas palabras no tienen valor si la realidad del mundo eclesiástico no cambia. "Puede haber buenas intenciones, pero se las llevará el viento si el pensamiento de la Iglesia católica continúa siendo que los homosexuales tenemos pensamientos intrínsecamente desordenados. En otras palabras, ¡que somos unos enfermos!".

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar